La dimensión empresarial es uno de los principales retos pendientes que tenemos. Y sobre esta temática, PIMEC acaba de publicar un informe que analiza la estructura del tejido productivo, sus fortalezas y limitaciones, y propone medidas para favorecer el crecimiento empresarial.
EL OBSERVATORIO DE LA PIME
Las conclusiones son claras: somos un país de pequeñas y medianas empresas, con un alto dinamismo emprendedor, pero con un déficit estructural de tamaño que limita la productividad, la innovación y la competitividad.
UN TEJIDO EMPRESARIAL ALTAMENTE ATOMIZADO
En Cataluña, el 99,83% de las empresas son pymes, una proporción casi idéntica a la de España (99,86%). Dentro de este conjunto, las microempresas, con menos de 10 trabajadores, representan el 94% del total (en España, el 94,3%). Las grandes empresas, con más de 250 trabajadores, siguen siendo una minoría muy reducida: solo el 0,17% en Cataluña y el 0,14% en el conjunto de España. En comparación, en Alemania esta proporción se eleva hasta el 0,47% (véase la figura 1). Esta estructura muestra hasta qué punto nuestro tejido empresarial está más atomizado que el de los países más competitivos de Europa. Las consecuencias son directas: menor capacidad para invertir en I+D, más dificultades para internacionalizarse y una mayor dependencia de la coyuntura económica.
DIMENSIÓN Y PRODUCTIVIDAD: UN BINOMIO INSEPARABLE
Como muestra la figura 1, en todos los países analizados la productividad aumenta con la dimensión empresarial. En Cataluña, el valor añadido bruto por ocupado es de 47.720 euros en las pymes y de 55.245 euros en las grandes empresas; en España, de 42.841 y 52.908 euros respectivamente. En cambio, Alemania alcanza los 62.089 euros en las pymes y 74.540 euros en las grandes empresas. También Francia (59.803 y 73.122 euros) e Italia (52.233 y 63.216 euros) superan claramente los niveles de Cataluña y España. Aun así, la dimensión no es el único factor que explica estas diferencias: la productividad también depende de la estructura sectorial, la tecnología, la innovación y el capital humano, factores que ayudan a entender por qué países como Francia o Italia, con menos empresas grandes, obtienen resultados más altos. Esta evidencia refuerza la necesidad de avanzar hacia un tejido con más empresas de dimensión media y grande, pero también más innovadoras y orientadas al conocimiento.
FACTORES QUE CONDICIONAN EL CRECIMIENTO
El estudio identifica tanto factores internos como externos que explican por qué muchas empresas catalanas no consiguen crecer. Entre los factores internos, destacan la voluntad de crecer, la profesionalización de la gestión, la innovación y la digitalización.
Las empresas que apuestan por la formación directiva, el relevo generacional planificado y la cooperación empresarial muestran más capacidad de expansión. También influye la gestión del talento: retener a personas cualificadas e incorporar nuevas competencias es clave para crecer y adaptarse a mercados cambiantes.
Entre los factores externos, las empresas señalan la burocracia, la fiscalidad y las dificultades de acceso a la financiación como los principales frenos. La complejidad de los trámites, la falta de instrumentos financieros adecuados y los costes energéticos más elevados que los de grandes competidores europeos reducen la competitividad de las pymes catalanas.
CONCLUSIONES: UN RETO COLECTIVO
El diagnóstico es claro: disponemos de un tejido empresarial dinámico, pero demasiado fragmentado. El tamaño medio de las pymes es de 3,7 ocupados por empresa, por debajo de la media europea (4,9). Además, la productividad y los salarios medios siguen por debajo de los países más industrializados de Europa, lo que refuerza la necesidad de un salto de escala empresarial para competir en sectores de alto valor añadido. Como concluye el informe, el crecimiento y la dimensión empresarial son condiciones necesarias para una economía más productiva, sostenible y resiliente.
PROPUESTAS PARA CRECER Y GANAR COMPETITIVIDAD
El informe plantea un conjunto de actuaciones concretas, agrupadas en cuatro grandes ejes:

Crecer no es solo una opción empresarial, sino una necesidad colectiva. Reducir la brecha de dimensión con Europa es imprescindible para mejorar la productividad, los salarios y la calidad de vida. Disponemos de talento, espíritu emprendedor y capacidad de innovación. El reto es acompañar a las empresas para que puedan crecer con mayor facilidad y competir en igualdad de condiciones. Solo así podremos avanzar hacia una economía más fuerte, más sostenible y con más bienestar para todas las personas. Hacer crecer a las empresas es hacer crecer al país











