Estamos a principios de julio de 2030. En el acto de clausura del Congreso Internacional de Competitividad de las Pymes se levanta un gran revuelo cuando las conclusiones aparecen en la pantalla. Van encabezadas por el título “Políticas para estrechar la brecha entre las pymes y las grandes empresas”
JOSEP-FRANCESC VALLS. Profesor y periodista
–Las empresas europeas dan un salto espectacular a medida que los distintos países del continente se incorporan a la Unión –habla el presidente del evento–. El marco competitivo se amplía y aparecen nuevas oportunidades. Pero hemos creado unas estructuras comunitarias que están más al servicio de las grandes empresas que de las pymes. No se trata de retirar privilegios a las primeras, sino de elevar al mismo rango a las pequeñas y medianas. Creo que en las reuniones de estos tres días se ha debatido suficientemente y aparece una inteligente hoja de ruta. El objetivo es dar a las pymes las mismas herramientas y poder de decisión que a las grandes.
Cada ponencia ha venido de la mano de un académico y de un empresario, al alimón. De este modo, se ha evitado el sesgo que se hubiera producido si las reuniones hubieran sido pilotadas exclusivamente por uno de los dos. Los primeros achacan a los segundos excesiva practicidad y visión cortoplacista, frivolidad en el manejo de los datos y un bajo aprecio del pensamiento crítico; y los empresarios, a su vez, les critican que se pierden en los números, que están alejados de la realidad, y que se muevan más por los análisis que por los resultados. En el frontispicio de este congreso se ha aunado el método y el pragmatismo.
En la UE se considera pyme una empresa con menos de 250 empleados. Ahora bien, el porcentaje de las que tienen menos de 50 trabajadores es del 98,9%
El PIB de la UE para este 2030 se sitúa en los 18,6 billones de euros. Se cumple la previsión moderada de un crecimiento interanual desde 2025 del 1,5% anual. Es verdad que en este quinquenio el PIB chino ha aumentado por encima del europeo como consecuencia de la mayor productividad y la implantación tecnológica de los asiáticos, pero la distancia se acorta. Respecto a Estados Unidos, Europa ha recuperado en este período cerca del 15% anual, cumpliéndose las previsiones del Penn Wharton Budget Model de 2025. El descalabro norteamericano se ha producido durante los años de mandato de Trump: la política de aranceles; las deportaciones de personas, que han provocado falta de mano de obra; los recortes fiscales agresivos; la pérdida de confianza de los mercados en las medidas aplicadas por la Reserva Federal norteamericana por sus veleidosas decisiones, y el incremento de los presupuestos de defensa han dado al traste con el ritmo de crecimiento desde 2021 hasta 2025, que se acercó al 4% anual. A fecha de hoy, a pesar de las correcciones de los demócratas, no se perciben todavía los resultados del cambio de rumbo.
EL INCREMENTO DEL PIB DE UN 5%
En la UE se considera pyme una empresa con menos de 250 empleados. Ahora bien, el porcentaje de las que tienen menos de 50 trabajadores es del 98,9%, según datos de la Comisión Europea. Esos más de treinta y dos millones de corporaciones facturan unos 370.000 euros brutos anuales de promedio, pero su contribución al PIB se sitúa en torno al 45% del PIB total. Pues bien, una de las ponencias más exitosas presentó la hipótesis siguiente: si las pymes europeas de menos de 50 trabajadores incrementaran su facturación un 5%, el PIB europeo aumentaría el 3,58%; descontando algunos costes como los inputs, los salarios y los impuestos adicionales, el saldo neto lo incrementaría el 3,2%; a este ritmo, China y Estados Unidos están al alcance de la mano.
Las pymes europeas están mucho menos internacionalizadas que las norteamericanas y las chinas
Hubo consenso entre los participantes de que este supuesto resulta fácilmente alcanzable a medio plazo si se combinan medidas exógenas y endógenas en las que deben empeñar su esfuerzo las propias empresas –empresarios, directivos, empleados, accionistas– y todas las administraciones –local, autonómica, nacional y europea–.
–Sin esa colaboración, no hay éxito –gritaron al unísono decenas de participantes en la red señalando principalmente al sector público–.
LAS MEDIDAS MICRO Y MACROECONÓMICAS
Los ponentes exponen, en primer lugar, las conclusiones que tratan acerca de las medidas endógenas, es decir, las de microeconomía:
–Hemos concentrado todos los esfuerzos en que los empresarios sean conscientes de la transformación digital de sus estructuras. Esta es la madre del cordero. No se trata solamente de utilizar las nuevas tecnologías, indispensables, sino sobre todo de alinear el modelo de negocio desde los valores de los clientes, creando una cadena de suministro adecuada. Por ello, se requiere la escucha de los consumidores, la innovación en torno a sus necesidades y aspiraciones y cómo lo desean, y el control de la satisfacción; estas tres políticas no son puntuales, sino que deben desarrollarse de forma permanente. Para conseguir aplicar este nuevo modelo se necesita lo siguiente: la identificación clara de los productos, las gamas y los servicios deseados por los clientes, bien diferenciados respecto a la competencia; el importe ajustado a la relación calidad- precio que reclaman en los últimos años; el establecimiento de una relación directa con el cliente a través de todos los canales, optimizando el ciclo de ventas; la prospección constante para la expansión, con el convencimiento de que siempre aparece allende un nuevo nicho o segmento; la automatización de los procesos para controlar la eficiencia productiva y los costes; la atracción del talento necesario, interno o externo, su formación constante y la remuneración de forma adecuada; y la búsqueda del dinero más barato. Los resultados del cambio serán el crecimiento de la facturación y de los márgenes.
Lo mejor que ha hecho Europa en los últimos años es atraer parte del talento que huía de los Estados Unidos de Trump y se ha notado en el número de patentes y en los procesos de innovación
Y tras las políticas exógenas, otro de los ponentes enuncia las macroeconómicas:
–Las pymes europeas están mucho menos internacionalizadas que las norteamericanas y las chinas. Ambas se han servido de la transformación digital para lanzarse a la conquista de los mercados exteriores desarrollando las plataformas tecnológicas que nos han invadido. En cambio, nuestras empresas solamente han aprovechado la oportunidad del levantamiento de fronteras del mercado único para expandirse en el interior, pero su nivel de internacionalización en China, en Estados Unidos y en el resto del mundo es sustancialmente menor.
Complementa esta idea otro ponente:
–Es comprensible que la UE, los gobiernos nacionales, regionales y locales apoyen en mayor medida la expansión de las grandes empresas: les resulta más fácil negociar con ellas; con las pymes todo es más laborioso y arduo. Lo mismo ocurre con las políticas de innovación, comercialización, uso de la marca nacional o cadenas de suministro conjuntas. Se ha demostrado en la gestión de los fondos Next Generation. Funcas daba en 2024 unos datos correspondientes a las grandes empresas españolas. Estas obtuvieron el 59,3% del total, mientras que las pymes de menos de 50 trabajadores solamente alcanzaron el 14,4%; si a este porcentaje le añadimos el de las micropymes (de 0-9 empleados), los soportes comunitarios a la reestructuración de las pymes apenas superan el 20%. El reparto de los programas Horizon aparece muy similar, según Euromonitor. El último estudio aparecido el año pasado, 2029, constata que la brecha se agranda. Los criterios de la UE resultan cada vez más restrictivos, mientras las pymes van mucho más lentas en esta dirección. Es el pez que se muerde la cola.
–Entre las medidas a adoptar hay que sumar –añade otro ponente al hilo– la reducción de la morosidad, la simplificación de los trámites administrativos, el mantenimiento de la estabilidad normativa, la automatización del acceso al crédito y la conveniente adaptación al lenguaje de la pyme.
–Quiero añadir otro bloque de medidas desde el ámbito formativo –interviene otro–. Lejos de las universidades, de los centros de formación e investigación no somos nadie. Lo mejor que ha hecho Europa en los últimos años es atraer parte del talento que huía de los Estados Unidos de Trump y se ha notado en el número de patentes y en los procesos de innovación. Este año ya se reflejará en el PIB. El proceso ha sido desarrollado inteligentemente mediante la aplicación de incentivos fiscales.
Los dos mil participantes en el Congreso Internacional de Competitividad de las Pymes, mitad académicos mitad empresarios, rubrican las conclusiones lanzando miles de likes y de aplausos virtuales.











