Desde hace siete años, Pere Navarro es el delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona. La entidad, que impulsa y gestiona el DFactory y el BNEW, ha hecho una apuesta clara por la nueva economía y la industria 4.0. Con la voluntad de potenciar un ecosistema de atracción de talento, tecnología e inversiones, Navarro está convencido de que la ciudad de Barcelona cumple todos los requisitos para convertirse en un polo de atracción de la industria 4.0 en el mundo. Hablamos con él del éxito del DFactory y su ampliación, del papel de las pymes en la nueva economía y de los retos económicos y sociales del país.
ADRIÀ GRATACÓS TORRAS
La nueva economía genera una oportunidad para salvar el planeta
¿Cómo definiría la nueva economía y qué papel cree que está jugando en ella el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB)?
A lo largo de la historia, las nuevas economías siempre han tenido momentos que han dado un salto. En estos momentos, la nueva economía ya no salta unas décadas después, sino que se encuentra en una evolución constante. Hoy en día, casi todas las empresas utilizan la inteligencia artificial; hubiéramos preguntado hace dos o tres años, no la utilizaba casi nadie. Esto es un salto impresionante. El tiempo en el que cambian las cosas es cada vez más reducido, y esto implica una capacidad de adaptación del tejido económico y social cada vez más breve. Los que hoy vivimos en este planeta hemos experimentado una transformación personal que no se había producido nunca en la historia de la humanidad. La historia ya no da saltos, ahora los cambios son muy seguidos, y la adaptación también. Lo que queremos, desde el CZFB, es convertirnos en un facilitador de las conexiones entre el mundo económico, social y la administración para que aparezcan nuevas oportunidades en esta nueva economía, que cambia tan rápidamente.
¿Qué rol cree que juega el DFactory en esta transformación constante de la economía?
Creo que juega un papel muy importante. De hecho, estamos trabajando para que el edificio del DFactory se incorpore al skyline de la ciudad de Barcelona. Porque es un edificio singular arquitectónicamente hablando, y porque también es muy singular todo lo que sucede aquí dentro.
¿Cómo resumiría lo que sucede dentro del DFactory?
El DFactory fue una apuesta un poco arriesgada, pero sabiendo que el ámbito metropolitano de Barcelona tenía todas las características para asegurar el éxito. Hemos conseguido llenar el edificio de industrias que se dedican a nueva economía. Y lo hemos hecho porque queremos que hablen el mismo idioma; queremos que toda la industria 4.0 tenga un punto de encuentro para generar nuevos negocios. Tenemos muchos ejemplos de empresas que no se conocían, y que gracias al DFactory han generado nuevas líneas de negocio. Nosotros facilitamos el espacio, el conocimiento, el desarrollo de empresas y, consecuentemente, de puestos de trabajo. Facilitamos la posibilidad de la creación de talento con formaciones útiles para esta nueva economía y la atracción y retención de perfiles clave para la economía del futuro.
Los que hoy vivimos en este planeta hemos experimentado una transformación personal que no se había producido nunca en la historia de la humanidad
¿Cree que la llave del éxito del DFactory ha sido apostar por un espacio físico donde se generen relaciones humanas en un momento en el que todo está conectado y todo se puede hacer de forma telemática?
Para crear el DFactory nos inspiramos en otros ejemplos del mundo, como el MIT de Estados Unidos. Ahí nos dijeron que la concentración de talento en un lugar determinado era clave para generar sinergias y nuevas oportunidades. Y con esta premisa empezamos a crear el DFactory. El éxito de la iniciativa ha hecho que estemos trabajando ya en la segunda fase del DFactory, que queremos que se convierta en un espacio de actividad ciudadana de primer nivel, tanto desde el punto de vista económico como social. Esta ampliación conllevará una inversión de más de 100 millones de euros.
¿El DFactory ha quedado pequeño?
Sí. Actualmente, nos encontramos con una ocupación cercana al 100% y sabemos que hay más demanda para hacer crecer este hub de la industria 4.0. Tengo la esperanza de que el año que viene ya podamos contar con una parte del que será el nuevo DFactory.
¿Esta demanda se traduce en nuevas empresas que están solicitando formar parte del DFactory y ya no caben?
Hay empresas que están interesadas. En primer lugar, tenemos empresas que ya están, que están creciendo, y que necesitan más espacio; también tenemos compañías que todavía no están en el DFactory, pero ya lo conocen y están interesadas en participar. Finalmente, desde el DFactory queremos abrir nuevos campos de actividad empresarial. Estamos empezando a trabajar con temas relacionados con la salud y la alimentación.
Barcelona tiene todos los ingredientes para convertirse en un referente de la industria 4.0 en el mundo
Las pymes siguen representando un motor económico importante del país. ¿Qué cree que puede ofrecer el CZFB para mejorar su competitividad y viabilidad empresarial?
Hemos constatado que la mezcla es un éxito. En el DFactory tenemos grandes empresas multinacionales, pero también hay pymes. Y esta combinación de empresas de distintos tamaños y d diferentes actividades genera grandes oportunidades de negocio. Las grandes empresas suelen utilizar las pymes como centros de innovación y desarrollo para nuevos productos. Esto, aquí, pasa todos los días. Muchas empresas que están en el DFactory tienen tecnologías únicas en el mundo, todas ellas están internacionalizadas y esto supone una gran oportunidad para las pymes.
¿Qué papel cree que puede jugar Barcelona en la industria 4.0 de Europa?
Barcelona tiene una gran trayectoria industrial a nivel internacional. La capital catalana se encuentra en la vanguardia de la industria, y en esta nueva industria creemos que el CZFB es una de las locomotoras del país. Barcelona tiene todos los ingredientes para convertirse en un referente de la industria 4.0 en el mundo. Tiene un ámbito metropolitano potente y tiene grandes infraestructuras en una misma área, como el puerto, el aeropuerto y la Zona Franca. El punto de la cuestión es si nos lo creemos, y pienso que nos lo estamos empezando a creer.
¿Las pymes del país también se tienen que empezar a creer que la industria 4.0 y la digitalización son el futuro?
Ya se lo creen. La pandemia ha sido un filtro muy importante porque obligó a las pymes a adaptarse. Las empresas del país saben que el futuro es digital, y a veces las pymes son más adaptativas que las grandes empresas.
La inmensa mayoría de empresas de la Zona Franca están trabajando en su impacto ambiental y se lo toman en serio
¿Qué valoración hacen del BNEW?
Creemos que el BNEW tiene una gran virtud y es que presenta y aglutina distintas cosas, pero que todas están conectadas entre ellas: salud, movilidad, industria digital, aviación… son mundos que antes iban a la suya, pero ahora todos dependen los unos de los otros. El BNEW hace que se encuentren e interaccionen entre ellos, compartiendo talento y potenciando que nazcan cosas nuevas.
Recientemente, la Zona Franca ha estrenado la mayor planta del Estado español especializada en convertir residuos industriales en combustible verde. ¿Qué impacto puede tener la Industria 4.0 para avanzar hacia la economía circular?
Nosotros queremos que las empresas que forman parte de este distrito 4.0 se comprometan con los objetivos de desarrollo sostenible. La planta inaugurada por PreZero es un buen ejemplo de cómo la innovación puede contribuir a crear una economía más verde. Nos consta que Seat también está llevando a cabo una operación que tiene que ver con la economía circular. La inmensa mayoría de empresas de la Zona Franca están trabajando en su impacto ambiental y se lo toman en serio.
Desde el CZFB consideran Barcelona atractiva para captar talento tecnológico internacional, pero la falta de profesionales TIC sigue siendo una problemática para el tejido productivo del país. ¿Cómo cree que se puede solucionar?
Por un lado, nosotros apostamos por la formación continua del talento sénior para adaptar los trabajadores a las nuevas demandas del mercado laboral; y después en la formación de los futuros profesionales. Estamos desarrollando la experiencia Feel The ZF Power, que consiste en un programa de colaboración con las escuelas e institutos de primaria y ESO para que los alumnos visiten las empresas, el tejido productivo real. Esto lo hacemos para generar vocaciones. En el momento en el que los niños y jóvenes han visto cómo es un centro logístico o la industria robótica, han aflorado vocaciones.
¿Hasta qué punto le preocupa que las tensiones geopolíticas actuales y el debilitamiento económico de Europa puedan frenar la nueva economía?
Desgraciadamente, las tensiones geopolíticas han existido siempre e implica capacidad de adaptación. Me gustaría que el papel de Europa fuese más contundente en general.
¿Cómo le gustaría a Pere Navarro que fuera la nueva economía dentro de una década?
La nueva economía genera incertidumbres, pero también grandes oportunidades. Y me gustaría que estas oportunidades fuesen compartidas. Tenemos que conseguir que la igualdad de oportunidades sea una realidad, no como ahora. La nueva economía genera una oportunidad para salvar el planeta. Culturalmente, tenemos el reto de generar un crecimiento económico inclusivo, que tenga la capacidad real de reducir las desigualdades. Depende de nosotros aprovechar esta oportunidad.











