Revista de Análisis Plural

Entrevista a Pere Navarro. Delegado especial del Estado del Consorci de la Zona Franca de Barcelona

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Es Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Barcelona, pero la trayectoria laboral de Pere Navarro i Morera (Terrassa, 1959) lo ha llevado lejos de los laboratorios para acercarlo a la gente. Ha sido alcalde de Terrassa, primer secretario del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), diputado en el Parlamento y candidato a la presidencia de la Generalitat (2017) para esta formación, entre otros cargos públicos y privados. Después de un año de pandemia durante el cual el sector industrial también se ha tenido que reinventar, centra ahora sus esfuerzos en consolidar los ambiciosos proyectos innovadores del Consorci de la Zona Franca de Barcelona hacia la economía 4.0, como el DFactory Barcelona. Quiere transformar, así, su Polígono Industrial para hacerlo «menos duro y más amable». Habla con fluidez francés, inglés y español.

Texto: Emma Bouisset Carrascal  Fotos: Consorci de la Zona Franca de Barcelona


Hace tres años que fue nombrado delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona. ¿Cuál es el balance?
Estoy muy satisfecho. Me encontré con un muy buen equipo con el que hemos llevado adelante algunos proyectos que ya existían, como la incubadora de impresión 3D o el DFactory Barcelona y, por otro lado, hemos incorporado novedades partiendo de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), algo que no es muy habitual en un entorno industrial y logístico como el nuestro, y que nos hacen sentir muy orgullosos, como el BWAW (Barcelona Woman Acceleration Week), en colaboración con la Fundación Incyde de las Cámaras de Comercio. Además, estamos contentos porque, a pesar de no haber podido celebrar el Salón Internacional de la Logística ni el Barcelona Meeting Point —los dos salones que nosotros organizamos—, en octubre de 2020, en plena pandemia, ideamos una actividad totalmente nueva, el Barcelona New Economy Week (BNEW). Un evento (el primero que se ha hecho en este formato) para el que desarrollamos específicamente una plataforma digital y que contó con 11.000 inscritos de 111 países y 25.000 conexiones de profesionales de altísimo nivel. El balance fue tan bueno que ya estamos trabajando en la segunda edición, que tendrá lugar la primera semana de octubre y que incluirá, además de las cinco áreas temáticas del año pasado ((Logistics, Digital Industry, E-commerce, Economic Zones y Real Estate), otras cinco nuevas: Mobility, Sustainability, Talent, Science i City).

El DFactory Barcelona, que quiere ser el mayor hub de industria 4.0 del sur de Europa, es uno de los proyectos más ambiciosos del Consorci. ¿En qué fase se encuentra?
Después de invertir más de 20 millones de euros en este proyecto —una inversión para la que presentaremos propuestas a los fondos Next Generation EU, ya que se adapta perfectamente a ellos porque propone un cambio del sistema económico—, el edificio ya existe y ahora se está equipando por dentro (la inauguración está prevista para después del verano, aunque todavía no hay una fecha concreta). Y allí, ¿qué vamos a hacer? Pues además de impresión 3D, que es lo que estamos haciendo también en la incubadora 3D Incubator (que en dos años ya ha incubado unas 60 empresas cuando la previsión era que incubara unas 20 por año, por lo que hemos tenido que ampliar su superficie de los 600 m2 iniciales a 1.000 m2), en el DFactory Barcelona se instalarán empresas dedicadas a la robótica, a la Inteligencia Artificial, al IoT, a la sensórica … en definitiva, empresas de la Industria 4.0. Y la idea es que, entre ellas, haya mucha innovación colaborativa.

«En el DFactory Barcelona se instalarán empresas dedicadas a la impresión 3D, a la robótica, a la Inteligencia Artificial, al IoT, a la sensórica … En definitiva, empresas de la Industria 4.0. Y la idea es que, entre ellas, haya mucha innovación colaborativa».

Usted ha declarado que quieren ser un «referente de la implementación de los ODS en el sector industrial y empresarial». ¿Cómo abordan el reto de la transición energética en el sector? ¿La industria del futuro será sostenible o no será?
Si volvemos a los ODS, o conseguimos que la Agenda 2030 funcione o no funcionará nada en el planeta. Porque el rumbo que llevamos es un rumbo de autodestrucción. La buena noticia es que, tanto en el sector público como en el privado, cada vez hay más conciencia de que esto se tiene que conseguir. Por ejemplo, en un lugar como en el Polígono Industrial de la Zona Franca de Barcelona, que puede parecer un lugar muy duro, instalaremos una hidrogenera para los autobuses movidos por hidrógeno que ha comprado TMB. Además, esta hidrogenera también dará servicio a vehículos de gran tonelaje como son los tráileres, camiones, etc.
Más ejemplos: estamos trabajando con las empresas del Polígono para la instalación de placas fotovoltaicas en sus tejados así como con el Puerto de Barcelona y la empresa Ecoenergies para aprovechar la energía que se desprende en el proceso de regasificar el gas licuado que transportan algunos barcos, y que puede convertirse en frío o calor que podemos distribuir por el conjunto del Polígono e, incluso, en algún espacio adyacente del barrio de La Marina.
Además, trabajamos en la implementación del coche y del patinete eléctricos en el Polígono, en la creación de carriles bici y hemos lanzado una app, en colaboración con el RACC, para compartir coche.

«O conseguimos que la Agenda 2030 funcione o no funcionará nada en el planeta. Porque el rumbo que llevamos es un rumbo de autodestrucción».

También dentro de su estrategia para implementar los ODS figura el relacionado con la igualdad de género (el número 5). ¿Cuáles deben ser los siguientes pasos para lograr la participación plena y la igualdad de oportunidades de la mujer en el sector industrial a nivel local y global?
La plena igualdad real, porque ya existe sobre el papel, pero no en la realidad, porque si bien vivimos en un país donde las leyes de igualdad entre hombres y mujeres son de las más avanzadas del mundo, cuando vemos la realidad de la sociedad, esto no es así. En nuestro caso, todas nuestras actividades están impregnadas del ODS 5, precisamente en un ámbito, el industrial, donde esto hace mucha falta. En el caso de la BWAW (Barcelona Woman Acceleration Week), por ejemplo, tenía que ser un evento mixto desde el punto de vista de género porque si tenemos que hablar del tema de la igualdad de oportunidades, tenemos que hacerlo todos los que formamos parte de esta sociedad (participaron un 70% de mujeres y un 30% de hombres, aproximadamente). Y, por otro lado, tampoco queríamos que estas fueran unas jornadas de lamentaciones, sino de poner en valor todo lo que ya hacen muchas mujeres en diferentes espacios del mundo económico y en las profesiones STEM.

Antes mencionaba el BNEW como alternativa a las ferias tradicionales que no se pudieron celebrar por la pandemia. ¿Los salones en formato digital han llegado para quedarse?
Estoy convencido de que las ferias tradicionales volverán y de que nos volveremos a reunir, pero seguro que tendrán un ingrediente digital muy importante. Serán eventos híbridos que incluirán plataformas que permitirán contactar no solo con las personas que están presentes en la feria sino con gente de todo el mundo.

¿Le preocupa que la sombra de una recesión económica debido a la pandemia dificulte aún más la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo?
Efectivamente, sabemos que se están destruyendo puestos de trabajo de la economía tradicional, pero, también, que se crean otros nuevos. En este sentido, tanto la incubadora de impresión 3D como el DFactory Barcelona son una oportunidad para la gente joven, porque allí se exploran estas nuevas profesiones.
Por otra parte, estamos desarrollando un proyecto de rehabilitación del emblemático edificio de Correos de Barcelona, junto con Correos y el Ayuntamiento de la ciudad, muy orientado a las nuevas profesiones que tienen que ver con el mundo digital. Y es que, una vez terminadas las obras, si bien una parte del inmueble funcionará como una oficina de atención al público, también habrá un centro de innovación gracias a Correos Lab, y el Ayuntamiento de Barcelona se reservará varios espacios donde conectar a los jóvenes que buscan trabajo y necesitan adquirir nuevas competencias con las empresas que buscan nuevos perfiles y no los encuentran en el mercado. Será como una especie de crisol donde se fusionen los intereses de los unos con los de los otros y de donde puedan salir jóvenes que hayan adquirido unos conocimientos y encuentren un trabajo que les permita tener unos ingresos para vivir dignamente.

«Sabemos que se están destruyendo puestos de trabajo de la economía tradicional, pero, también, que se crean otros nuevos. En este sentido, tanto la incubadora de impresión 3D como el DFactory Barcelona son una oportunidad para la gente joven, porque allí se exploran estas nuevas profesiones”.

¿Cree que la marca Barcelona sigue siendo un reclamo para los negocios internacionales?
Lo es, y tenemos cifras que dicen que Barcelona es una de las principales capitales del mundo donde la gente se quiere instalar. Pero para que esto sea posible también debo decir que Barcelona necesita un poco de paz. Necesitamos consensos políticos, económicos y sociales. Necesitamos compartir las herramientas que tenemos los agentes que actuamos en la ciudad y trabajar todos en la misma dirección, de modo que haya fabricación, retención y atracción de talento. Porque la competencia es global. Si hacemos todo esto, yo creo que Barcelona continuará siendo una capital muy importante en el mundo, aún más de lo que ya es ahora.

En 2012 fue nombrado por la fundación británica City Majors como uno de los 98 mejores alcaldes del mundo. Personalmente, después de más de 30 años al frente de iniciativas públicas y privadas, ¿de qué metas profesionales se siente másorgulloso?
Lo que es muy importante para mí es el servicio público: saber que, allí donde estás, estás intentando dar un servicio público en el sentido más amplio del término. Y eso significa oportunidades para las personas. Por eso, cuando llegué al Consorci, me dije que tenía que ser una fábrica de oportunidades. Una fábrica, porque estamos en un entorno industrial. Y de oportunidades, porque es en lo que estamos trabajando. A lo largo de mi vida, sobre todo en el mundo municipal, lo que he intentado ha sido ejercer este servicio público: detectar las necesidades que tenían las personas y, en función de mis ideas, aplicar los programas o proyectos que pudieran darles respuesta.

¿Y de qué decisión se arrepiente y/o cambiaría si pudiera volver atrás en el tiempo?
Cuando uno toma una decisión, siempre cree que es la más acertada, por ello, a veces, de lo que te arrepientes no es de haber hecho algo mal sino de haber dejado de hacer alguna otra cosa. En general, yo soy una persona de tirarme a todas las piscinas, pero sí que he pensado a veces que podría haber forzado un poco más aquí o allá… Pero, en todo caso, ya están los demás para señalar tus errores.

¿Qué aprendizajes se lleva de sus diversas experiencias profesionales?
Yo creo que el mismo aprendizaje es el privilegio más grande, porque no paramos de aprender gracias a todas las personas que conocemos a lo largo de nuestra carrera. Personas que nos transmiten sus enseñanzas y que también nos ayudan a aprender a aceptar la discrepancia y a entender que no tenemos la verdad absoluta.

¿Cuáles son sus planes de futuro?
Consolidar la DFactory Barcelona, el 3D Incubator y conseguir que el Polígono Industrial de la Zona Franca de Barcelona deje de ser un polígono duro para hacerlo más amable y, si puede ser, incluso realizar allí actividades culturales.

 

 

 

 

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