Entramos en el año 2026 y la IA no debería ser un nuevo juguete llegado del marketing para las grandes corporaciones, sino que debería convertirse en el motor de la pyme catalana y española.
ALBERT DOMINGO. Director de Implementación y Servicios Técnicos en Factorial. Profesor UPF. Miembro del Grupo IA de Telecos.cat
Empezamos con un dato del INE, que destaca que las empresas que utilizan IA han mejorado su productividad en un intervalo de entre el 15 y el 25%, un margen que puede ser crítico en sectores con costes operativos crecientes.
Por otra parte, sabemos que el uso de la IA en empresas de más de 10 trabajadores en España ya roza el 12,6%, según el INE, y observamos que, según INDESIA, en las más pequeñas su uso se sitúa en el 2,9%.
Estos datos deben confrontarse con lo que hacen los trabajadores: si miramos el Informe AI Diffusion de Microsoft, nos sitúa con el 42% de la población en edad de trabajar utilizando herramientas de IA a finales de 2025, superando potencias como Estados Unidos o Reino Unido.
Esta contradicción, bien conocida por muchos de los que leéis este artículo, hace que no dispongamos de plena seguridad en el uso de herramientas que no sean conformes a la empresa, pero estamos en modo pánico de adopción de una sola herramienta a nivel empresarial. La confianza, por tanto, parece ser uno de los motivos principales y, como Factorial, hemos realizado un estudio llamado La IA en las empresas en el que destacamos la confianza como clave para su uso. Los países que más confían están liderados por quienes más necesitan la IA como copiloto o asistente: Portugal con un 88,5% lidera, seguido de España (84,5%) y Francia (82,4%). En cuanto a quienes menos confían, encontramos a Alemania con un 74,2% de confianza.
En este contexto de confianza en unos algoritmos que nos devuelven información basada en texto con apariencia de conocimiento absoluto, es clave para la pyme disponer de un plan de incorporación de la IA
Todo esto queda contrapuesto cuando observamos su uso: Alemania sorprende —y no sorprende— siendo líder en delegar tareas que consideramos repetitivas con un 41%, y Francia es líder en validación y revisión de todo lo que dice la IA con un 52%.
En este contexto de confianza en unos algoritmos que nos devuelven información basada en texto con apariencia de conocimiento absoluto, es clave para la pyme disponer de un plan de incorporación de la IA. No hay uno definitivo: se puede empezar por tareas que parezcan repetitivas o que nos hagan perder mucho tiempo, pero dos de las claves son poder incorporarla como cultura de empresa y capacitar a los trabajadores. Por tanto, las personas son la clave para alcanzar el uso real en la pyme y permitir un impacto real en la escalabilidad, una escalabilidad que vendrá dada por las herramientas que ya incorporen la IA de forma nativa.
Las soluciones de ayuda son difíciles de encontrar, y algunos programas, como los cupones de IA y asesoramiento que ofrece ACCIÓ, parecen fundamentales. En su último informe de 2025 destaca que el 60% de las pymes catalanas ya consideran la IA como una prioridad estratégica. Por nuestra parte, como start-up de Barcelona, también pensamos en el tejido que nos rodea y firmamos con Pimec un convenio de colaboración para optimizar la gestión empresarial y el crecimiento de las pymes. No obstante, posteriormente hemos observado que era necesario crear un fondo de 10 millones de euros destinado a potenciar la innovación en las pymes, financiando y acompañando proyectos que utilicen la IA para humanizar el trabajo, eliminando la burocracia que frena la creatividad de los equipos.
La inteligencia artificial, por tanto, no es una discusión sobre “si debe incorporarse”, sino más bien “con quién” nos unimos para hacerlo mejor y dejar de ser espectadores para volver a ser protagonistas de la nueva economía digital.


En este contexto de confianza en unos algoritmos que nos devuelven información basada en texto con apariencia de conocimiento absoluto, es clave para la pyme disponer de un plan de incorporación de la IA









