En este artículo ofrecemos una visión panorámica de la situación económica y financiera de las empresas en España. El análisis se basa en el Informe de Ratios Sectoriales de 2024, elaborado junto con Pilar Lloret (UOC) e impulsado por ACCID, el Observatorio de la PYME de Cataluña (PIMEC), la UPF Barcelona School of Management y el Registro de Expertos Contables (Consejo General de Economistas). Los datos proceden de la base SABI, que incluye las cuentas anuales de 2024 depositadas en el Registro Mercantil por las empresas españolas.
EL OBSERVATORIO DE LA PYME
LAS EMPRESAS AUMENTAN LOS BENEFICIOS
Los resultados de 2024 confirman que las empresas siguen teniendo capacidad para generar valor económico, con una mejora significativa de los márgenes y de la rentabilidad. Según los datos de la figura 1, las empresas medianas y grandes obtienen un beneficio neto medio del 7,55% sobre su facturación, mientras que las pequeñas alcanzan un 8,60%, superando a las grandes y medianas. Esta evolución se explica, en parte, por una mejora del margen bruto, que se sitúa en el 54,87% en las empresas grandes y medianas y en el 59,83% en las pequeñas. Esta ventaja en las pequeñas empresas se mantiene, pero sigue condicionada por una estructura de costes menos eficiente. En concreto, los gastos de personal representan un 28,95% de la facturación en las pequeñas empresas, frente al 21,85% en las grandes y medianas, lo que limita su capacidad de transformar el margen en beneficios de forma sostenida. Al mismo tiempo, los otros gastos de explotación se mantienen en niveles relativamente similares, con un 18,46% en las grandes y medianas y un 20,31% en las pequeñas. En conjunto, 2024 destaca por una mejora generalizada de los resultados, con una mayor capacidad de generación de beneficios en todos los segmentos empresariales.

LAS EMPRESAS SIGUEN CAPITALIZÁNDOSE
Otro dato positivo es la mejora de los balances. Tanto las empresas grandes y medianas como las pequeñas presentan niveles de capitalización claramente superiores al umbral que se recomienda, en general, del 40% del total del activo. Las primeras alcanzan el 48,16%, mientras que las segundas se sitúan en el 55,39%. En cuanto a la estructura del activo, se observa un equilibrio entre activo corriente y no corriente. Las empresas grandes y medianas presentan un 48,91% de activo no corriente y un 51,09% de activo corriente, mientras que en las pequeñas el peso del activo corriente es superior (53,64%), con una presencia destacada del disponible (24,98%), lo que refuerza su liquidez. En conjunto, estos datos confirman una mejora de la solidez financiera del tejido empresarial, con empresas más capitalizadas, menos dependientes de la deuda y mejor preparadas para afrontar posibles incertidumbres económicas.
EFICIENCIA, PRODUCTIVIDAD Y PLAZOS
En cuanto a la eficiencia en la gestión de los recursos, las empresas grandes y medianas siguen mostrando una mejor utilización de los activos: generan 1,06 euros de ventas por cada euro invertido, frente a los 0,88 euros de las pequeñas empresas. Esta diferencia se explica, en gran parte, por las economías de escala y una organización más eficiente.
En relación con los plazos de pago, el comportamiento es desigual. Las empresas grandes y medianas pagan a sus proveedores en unos 77 días, mientras que las pequeñas lo hacen en aproximadamente 106 días. En cuanto al cobro, las diferencias son más moderadas, con 75 días en las grandes y medianas y 83 días en las pequeñas.

También se constata una diferencia relevante en la productividad. Las empresas grandes y medianas generan 447.900 euros de ventas por empleado y un beneficio neto de 35.030 euros por trabajador, mientras que en las pequeñas estas cifras son de 166.840 euros y 13.600 euros, respectivamente. Esta diferencia se produce a pesar de que los costes laborales son más elevados en las grandes empresas (51.390 euros por empleado) en comparación con las pequeñas (39.880 euros), lo que evidencia una mayor capacidad para generar valor y sostener retribuciones más elevadas. En cuanto a la rentabilidad, las grandes y medianas empresas presentan una rentabilidad económica del 8%, mientras que las pequeñas se sitúan en el 6%. En cambio, la rentabilidad financiera es ligeramente superior en las pequeñas empresas (17%) que en las grandes y medianas (15%).

Los datos muestran, en conjunto, una evolución claramente positiva del tejido empresarial en 2024. Las empresas han seguido reforzando la solidez de sus balances, con niveles de capitalización más elevados y una menor dependencia de la deuda. Al mismo tiempo, se ha producido una mejora significativa en la capacidad de generar beneficios, con un aumento de los márgenes y de la rentabilidad en todos los segmentos empresariales. Aunque se mantienen diferencias estructurales entre empresas grandes y pequeñas en términos de eficiencia y productividad, la tendencia general es favorable y apunta hacia un tejido empresarial más sólido, rentable y mejor preparado para afrontar los retos futuros.











