Revista de Análisis Plural

Educando en el marco del Emprendimiento disciplinado

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Las grandes ideas que pueden impactar positivamente en el mundo surgen cuando se involucra a los estudiantes en actividades empresariales desde el primer instante en que pisan un campus universitario. Y es que la iniciativa empresarial puede ser enseñada gracias a la educación, las prácticas reales y una buena tutoría en el marco educativo denominado Emprendimiento disciplinado.

DRA. TRISH COTTER. Directora ejecutiva adjunta del Martin Trust Center for MIT Entrepreneurship y profesora de Sloan School of Management MIT.


Desarrollado por el director gerente del Martin Trust Center for MIT Entrepreneurship, Bill Aulet, el Emprendimiento disciplinado determina que, una vez establecida la idea de un negocio, hay que centrarse menos en la idea de la nueva empresa, y mucho más en el equipo, las condiciones del mercado y la ejecución. Los estudiantes necesitan conocimientos y habilidades para construir su empresa, una comprensión completa del problema que se intenta resolver y determinar si la unidad económica tiene sentido comercial. ¿Cómo abordar los grandes problemas? Mediante la práctica.
Antes de llegar al MIT, en mi mente las palabras «disciplinado» y «emprendedor» parecían opuestos. La mayoría de nosotros pensamos en los empresarios como en personas brillantes con un montón de ideas que vuelan alrededor de sus cabezas y un talento empresarial innato. Creemos que tienen suerte -o que están en el lugar correcto en el momento adecuado- cuando consiguen lanzar un negocio basado en una de esas ideas. Y ello no es realista.
El marco del Emprendimiento disciplinado se estructura en torno a seis temas y 24 pasos que pertenecen a estos seis apartados:
1. ¿Quién es tu cliente?
2. ¿Qué puedes hacer para tu cliente?
3. ¿Cómo adquiere tu cliente tu producto?
4. ¿Cómo obtienes dinero con tu producto?
5. ¿Cómo diseñas y construyes tu producto?
6. ¿Cómo puedes ampliar o reducir tu negocio?

El marco subraya que mientras se siguen los pasos secuenciales, los empresarios, sin duda, aprenden nueva información que les llevará de nuevo a revisar lo que han hecho en los pasos anteriores.


El Emprendimiento disciplinado proporciona a los estudiantes un lenguaje y un proceso comunes para evaluar dónde se encuentran dentro de su trayectoria empresarial, e iterar en la medida que el producto y los negocios lo requieran. La mayoría de los empresarios aprenden con cada fracaso, pues este mejora su experiencia posterior. También los estudiantes. En el proyecto final del MIT, llamado Delta v, hemos visto ejemplos de alumnos que han mejorado sus habilidades y puesto en marcha un negocio con éxito (o que han trasladado estas lecciones al entorno corporativo) gracias al marco del Emprendimiento disciplinado. Y es que la iniciativa empresarial puede ser enseñada.

Más información en el libro Disciplined Entrepreneurship: 24 Steps to a Successful Startup de Bill Aulet.

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