Revista de Análisis Plural

Las pymes piden paso DAFO

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Antoni Cañete. Presidente de PIMEC, vicepresidente primero y portavoz de CONPYMES.


DEBILIDADES
  • Las pymes suelen contar con menores recursos financieros que las grandes empresas. Los datos del Registro Mercantil indican como los fondos propios representan el 49% del pasivo en las empresas medianas (50-249 empleados), frente a tan solo el 24% en las microempresas (menos de 10 empleados). Conviene priorizar medidas que favorezcan la reinversión de beneficios y la capitalización de las empresas.
  • Cuanto menor es la empresa mayor tendencia al apalancamiento, lo cual constituye un elemento de vulnerabilidad ante cambios en el entorno económico, como subidas en los tipos de interés, caídas en la facturación, etc. Además, las empresas pequeñas suelen pagar tipos de interés más elevados.
  • Las pymes obtienen menores beneficios que las empresas de mayor tamaño. Las estadísticas del Registro Mercantil muestran como la rentabilidad financiera (beneficio anual sobre fondos propios) de una empresa mediana se sitúa en el 13,45%, mientras la de una microempresa es de tan sólo el 6,59%.
AMENAZAS
  • La sobrerregulación, tan características de la Unión Europea, en general, y de España, en particular, genera crecientes costes de cumplimiento entre las pymes, que lastran su competitividad. Es importante legislar siempre “en pequeño”, tomando como referencia a las pymes y a las grandes como una excepción.
  • Creciente presión fiscal, a causa del creciente endeudamiento de los estados a raíz de las últimas crisis y de una base impositiva cada vez más exigua por la planificación fiscal internacional de las grandes corporaciones. Las pymes acaban pagando tipos efectivos más altos que las grandes empresas y son objeto de continuas inspecciones fiscales, precisamente por estar arraigadas en el territorio y no poder acceder a sofisticados mecanismos de optimización fiscal.
  • Las pymes se enfrentan a una doble competencia desleal. Por un lado, la creciente presión fiscal y los costes de cumplimiento normativo sitúan a algunas empresas y autónomos fuera de la legalidad, en la economía sumergida, compitiendo con las pymes formales. Por otro lado, las grandes corporaciones multiservicios y los proveedores tecnológicos ofrecen cada vez más productos y servicios a precios muy atractivos para el consumidor, gracias a sus economías de escala y a su tributación en paraísos fiscales. pandemia de la COVID-19 no hecho más que reforzar esta tendencia.
FORTALEZAS
  • Arraigo en el entorno en el cual las pymes operan y están ubicadas. Las pymes se distribuyen de forma amplia por toda la geografía española y son garantía de equilibrio territorial y cohesión social. Esta vinculación territorial les permite contar con el apoyo de las comunidades y entidades locales. La pyme es y debe seguir siendo el ascensor social del país.
  • Flexibilidad, resiliencia y capacidad de adaptación a los nuevos entornos socioeconómicos, por contar habitualmente con estructuras pequeñas y costes fijos limitados.
  • El carácter familiar de la propiedad de muchas pymes otorga estabilidad a sus proyectos, favorece la reinversión de beneficios y promueve mayor ambición en sus planteamientos, al tiempo que evita el cortoplacismo en sus estrategias.
  • “Small is beautiful”, como afirmaba el célebre economista E.F. Schumacher. Las pymes eluden los frecuentes problemas de eficiencia de las grandes organizaciones y se benefician de mayor agilidad en la toma de decisiones, favoreciendo así la innovación y la competitividad.
OPORTUNIDADES
  • La tendencia hacia la sostenibilidad puede actuar en favor de las pymes, en la medida en que incentiva el consumo de productos y servicios de proximidad, con menor huella de carbono. En este sentido, el objetivo europeo de neutralidad climática en 2050 a través de diversos instrumentos, como la Directiva sobre Huella de Carbono o el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM), pueden favorecer a las pymes locales en el medio plazo.
  • La pandemia de la COVID-19 ha impulsado también la compra local de bienes y servicios a causa de las restricciones a la movilidad y por medidas proteccionistas en algunos países y regiones de Europa. Aunque se espera una recuperación paulatina de los intercambios internacionales, la pandemia ha fomentado una mayor atención hacia los proveedores locales y una mayor consciencia por su efecto beneficioso sobre la economía del territorio. Sin caer en una escalada proteccionista, conviene que los poderes públicos sigan potenciando la compra local en ámbitos como el comercio, la alimentación o el turismo.

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