Revista de Análisis Plural

Formación de Postgrado en España. DAFO

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Dr. Marcos Eguiguren. Associate Provost for Strategic Projects de UPF-Barcelona School of Management. Cofundador de SingularNet Consulting.

DEBILIDADES
  • Existe todavía un cierto déficit tecnológico y de cultura de la tecnología entre las universidades y escuelas de negocio españolas que dificultan su adaptación a las necesidades presentes y futuras. Hay que priorizar inversiones en ese campo y acciones para la formación específica del profesorado.
  • La internacionalización es un factor clave para la educación de cualquier estudiante de postgrado. Sin embargo, hay grandes diferencias entre los muchos actores que actúan en el país. La internalización de programas y de los cuerpos docentes es, sin duda, mejorable.
  • En la misma línea que en el apartado anterior, para aprovechar las oportunidades que se presentan, es necesario mejorar la fluidez de las relaciones empresa-universidad de una forma más cercana a los mejores ejemplos de instituciones del mundo anglosajón. Ello permitirá diseñar y ejecutar programas con mayor impacto educativo y social tanto hoy como en el futuro.
  • La regulación de la educación superior en España, muy en especial, el mundo del postgrado, es inadecuada, especialmente reglamentista y rígida, dificultando la aplicación de la autonomía de cada institución dentro de un mercado que, en el fondo, es de competencia global.
  • En ocasiones, los lobbies académicos ralentizan y ponen trabas a las reformas y a la necesaria modernización de la formación de postgrado.
  • Si nos ceñimos a los alumnos españoles de cursos de postgrado, se hacen más evidentes si cabe las necesarias reformas en profundidad que vienen posponiéndose desde hace décadas, en la educación primaria, secundaria o profesional, en nuestro país. Una mejor calidad, estabilidad y coherencia del resto del sistema educativo redundaría en un mejor resultado en la empleabilidad de los alumnos de postgrado.
AMENAZAS
  • Se mantiene alguna incertidumbre sobre el tipo de modelo que acabará predominando en los másteres oficiales (3+2 o 4+1). Es imprescindible que ese aspecto se aclare y se haga en base a un diálogo constante, tanto con la comunidad académica como con el mundo empresarial.
  • En el corto plazo, y en el contexto todavía de la postpandemia, se mantiene cierta incertidumbre en cuanto a la movilidad de estudiantes, muy en especial entre aquellos de fuera de la Unión Europea que desean venir a estudiar a Europa. Estimamos que esta amenaza se despejará en un plazo de tiempo relativamente breve: uno o dos años.
  • Las instituciones españolas todavía están adaptándose y flexibilizándose para poder hacer frente a la nueva realidad social y tecnológica. En ese sentido, la creciente velocidad de los cambios en el entorno pone en tensión constante la capacidad de adaptación de nuestras instituciones educativas de postgrado.
  • La mayor internacionalización y los mayores niveles de competencia entre instituciones educativas de postgrado pueden poner en dificultades a aquellas que no entiendan que nos encontramos ante un mercado básicamente de carácter global en el que la diferenciación y la calidad son fundamentales.
FORTALEZAS
  • Pese a que el llamado proceso de Bolonia está todavía inacabado, los llamados másteres oficiales válidos en el espacio europeo, o Espacio Europeo de Educación Superior, son, sin duda, un gran avance que permite dar pasos hacia la internacionalización y el reconocimiento en Europa de una gran cantidad de programas.
  • También en el ámbito europeo, la consolidación del programa Erasmus y su rol como potenciador y afianzador de los intercambios internacionales, en especial entre los estudiantes, es, sin duda, un activo de las instituciones de nuestro país.
  • A pesar de las dificultades, los niveles de inserción laboral de aquellas personas que cursan un postgrado son altos. Los titulados en máster suelen gozar de puestos y condiciones laborales competitivas (el 87% trabaja en ocupaciones de alta calificación gerencial o técnica).
  • La introducción por parte de algunas instituciones pioneras del modelo de formación por competencias prioritarias puede ejercer de factor diferenciador para un mundo corporativo necesitado de líderes diferentes para una empresa con una visión distinta de su rol en la sociedad y hacia el medioambiente.
  • También la introducción por parte de algunas instituciones punteras de métodos de aprendizaje activo-colaborativo, en los que el estudiante se sitúa en el centro del mismo, es un activo diferenciador a explotar.
OPORTUNIDADES
  • La apuesta por la interdisciplinariedad en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior puede dar pie a innovaciones y a colaboraciones disruptivas en el ámbito transnacional.
  • El desarrollo en Europa de cursos más cortos y flexibles para ajustar la oferta educativa al mercado laboral (las denominadas “microcredenciales”) puede ser un acicate a la innovación y a la aparición de nuevos formatos de educación colaborativa.
  • La tendencia creciente hacia la especialización de algunos tipos de programas para ajustarlos mejor a las necesidades del mercado de trabajo es, sin duda, una constante oportunidad.
  • La llamada formación dual universitaria, o cocreación de soluciones y programas formativos en colaboración con el sector empresarial, puede ser un nuevo marco de desarrollo de la executive education.

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