A finales del mes de marzo de 2026, la OCDE publicaba una revisión de su Economic Outlook, que incorporaba las primeras estimaciones del impacto de la situación en Oriente Medio y sus implicaciones. El título de ese informe era explícito respecto a que los acontecimientos ponían a prueba (podríamos decir que “volvían a poner a prueba”) la resiliencia de la economía mundial.
JUAN TUGORES QUES. Catedrático emérito de economía de la UB
La tabla resume los datos de crecimiento para 2025 y las estimaciones para 2026 y 2027. Las cifras de este “escenario central” suponen revisiones por ahora modestas a la baja (de hecho, para el conjunto de la economía mundial se mantiene la cifra del 2,9 por ciento para este 2026 y se reduce solo en una décima la del ejercicio 2027) pero con relevantes diferencias entre países y áreas. Las principales revisiones a la baja para 2026 son las que afectan a la zona euro (-0,4) y al Reino Unido (-0,5), así como a Corea del Sur (-0,4). Las previsiones iniciales para China e India se mantienen prácticamente inalteradas, mientras que de forma llamativa se revisan al alza en 3 décimas las de Estados Unidos para 2026, aunque a la baja en 2 décimas para ese país en 2027.
Pese a la prudencia de este escenario-base, la OCDE apunta que una mayor duración/gravedad del conflicto reduciría el PIB mundial de forma más drástica, en 0,5 puntos, mientras que la inflación aumentaría asimismo de manera más pronunciada. Incertidumbre, prudencia yresiliencia a prueba… una vez más










