Revista de Análisis Plural

Insularidad y energía. Bases para modelos energéticos sostenibles de redes eléctricas inteligentes insulares

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La energía es un recurso básico para el desarrollo de cualquiera actividad social y económica. En el caso de territorios insulares, sin embargo, por su condición de comunidades aisladas y la complejidad de la logística de acceso a recursos primarios, esta afirmación tan obvia provoca que el diseño de los sistemas energéticos resulte crítico. Las islas han utilizado tradicionalmente hidrocarburos de forma masiva, y no sólo para el sector del transporte, por lo que resulta más acuciante la descarbonización con todas las tecnologías disponibles.

JOSÉ IGNACIO PRADAS POVEDA. Ingeniero Industrial del Estado.


En los modelos convencionales de generación centralizada aplicados a islas, las centrales térmicas también suelen desempeñar un papel nuclear. En torno a ellas pivota la generación eléctrica, seguida del transporte en alta tensión, con el propósito de acercar la energía eléctrica a los consumidores finales a través de la red de distribución (en media y baja tensión). Así, los sistemas de los dos archipiélagos españoles se diseñaron con centrales térmicas de carbón, fuelóleo o gasóleo con sobrecapacidad de generación y con líneas de alta tensión que vertebraban cada una de las islas.

MECANISMOS PARA MIGRAR AL VERDE
Una de las principales vías para lograr la independencia y sostenibilidad energéticas es reducir la contribución de las centrales de combustible fósil y aumentar el peso de las energías renovables. En los dos archipiélagos españoles, se ha promovido la instalación de parques eólicos y huertos solares fotovoltaicos, pero en esencia bajo un esquema de evacuación de la energía eléctrica generada por medio de líneas de alta tensión. En la distribución en las subcentrales de transformación, por otro lado, solo ha habido cambios menores para adecuarlas a esta nueva capacidad de generación (de naturaleza intermitente), a los incrementos de demanda asociados al crecimiento urbanístico y, en el caso de Baleares, a nuevos proyectos de interconexión submarina en simbiosis con la conexión gasística de la península con Ibiza y Mallorca, propiciando, a futuro, reducir emisiones de CO2 y evitar gases contaminantes (NOx, SO2, COV). Otro aspecto básico de este proceso es la mitigación del sobrecoste de generación que suponen los sistemas eléctricos extrapeninsulares.
La transición energética se articula mediante programas con fondos estructurales y dirigidos a la descarbonización de los territorios insulares, a la reducción de su dependencia del petróleo y hacia el cumplimiento del objetivo de neutralidad climática para el año 2050. Así, en Baleares se han lanzado dos convocatorias denominadas SolBal para financiar instalaciones solares fotovoltaicas con ayudas por valor de 60,7 millones de euros para proyectos de 446 MW. En Canarias se han promovido parques eólicos y solares fotovoltaicos (EolCan, EolCan2 y SolCan). En total, los cinco programas han movilizado 191 millones de euros de subvenciones para inversiones de 932 millones de euros que implican la puesta en marcha de unos 1.063 MW renovables.

APROVECHAMIENTO MÁXIMO DE LA INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
La convergencia tecnológica de las TIC y de la electrónica de potencia como elemento facilitador de redes eléctricas inteligentes en toda su extensión requiere un marco regulatorio que incentive la inversión en bienes de equipo que permitan acompasar generación y distribución al consumo. Tras las enormes mejoras, solo se precisan los adecuados mecanismos de incentivación de implantación que procuren respuesta a la demanda o servicio de flexibilidad de la demanda para que las compañías de distribución inviertan.
Otras expresiones serían la generación distribuida, el autoconsumo y el almacenamiento energéticos como pilares de un nuevo paradigma energético. En este nuevo paradigma, la electricidad (generación de distrito, de manzana, de vivienda) no requiere ser transportada en alta tensión hasta los puntos de consumo a causa de la proximidad sobre la base de otra economía de la energía basada en ahorro de pérdidas y menor amortización de infraestructuras.
La regulación debería favorecer todas ellas. Hasta el momento, aun gozando Baleares y Canarias de un clima ideal para el desarrollo de la energía solar fotovoltaica, la base instalada sigue siendo reducida a causa de los obstáculos regulatorios al autoconsumo. En la práctica, las islas apenas son un laboratorio de innovación incipiente que acelere la validación de nuevas tecnologías viables en proyectos de interés común (PCI, acrónimo en inglés) con financiación comunitaria de la facilidad Conectar Europa.
En esa noción de servir de ensayo, el proyecto de central hidroeléctrica de bombeo reversible Salto de Chira, en la isla de La Palma, constituye una infraestructura esencial para avanzar hacia la sostenibilidad del nuevo modelo energético canario basado en energías renovables. El contraste de oportunidad perfecta desaprovechada para probar la viabilidad técnica y económica de sistemas de almacenamiento de tecnología nacional es Formentera. Allí se tiene que desmantelar una central térmica de gasóleo que, cada verano, debe reforzarse con 12 MW de grupos electrógenos ante el aumento de la demanda por el turismo estacional.

INICIATIVAS MUNDIALES DE ISLAS INTELIGENTES
La industria española de bienes de equipo eléctricos puede encontrar oportunidades para el desarrollo de negocio internacional. A continuación, se exponen dos programas. Conscientes de la singularidad de la insularidad —incluso con dimensión ultraperiférica—, 13 países de la Unión Europea diseñaron en 2017 la iniciativa de islas inteligentes con un modelo de estrategia energética verbalizado en la declaración política sobre energía limpia para las islas de la UE. En la misma, se reconoce su papel como “arquitectas de su propia transición energética”, así como la oportunidad de aprovechar estos territorios como campo de pruebas para tecnologías o políticas de transición energética que puedan luego exportarse al continente.
La colaboración público-privada de Sustainable Energy for All, cubre la problemática energética de los países en desarrollo, muchos de ellos con territorios insulares, y desarrolla proyectos energéticos con distintas fuentes de financiación.

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