Revista de Análisis Plural

Entrevista a Virginijus Sinkevičius. Comisario europeo de Medio Ambiente, Océanos y Pesca

0

Es el comisario europeo más joven, tanto del equipo de Ursula Von der Leyen como de cualquier anterior. Con solo 30 años, Virginijus Sinkevičius se encarga de una de las carteras más clave para las futuras generaciones: Medio Ambiente, Océanos y Pesca. Algunos medios lo bautizaron como el «comisario millennial», pero antes de llegar a ocupar este cargo, ya había sido ministro de Economía e Innovación de Lituania. De la mano del vicepresidente Frans Timmermans, Sinkevičius tiene entre sus responsabilidades la estrategia de biodiversidad de la UE de cara las próximas décadas, así como, también, promover las políticas de sostenibilidad, con el foco puesto en los océanos y la pesca. Parte de la estrategia de sostenibilidad de la Comisión Europea pasa por la creación de un Plan de Economía Circular que Sinkevicius presentó en marzo pasado, y que fija las líneas maestras para una transformación de la economía productiva y el modelo de consumo con ideas que pasan, no solo por conseguir que los objetos tengan más vida útil, sino, también, por reconocer el «derecho a reparar» o promover el diseño urbano sostenible.

Texto: Júlia Manresa Nogueras
Fotos: Comisión Europea


“Las empresas que están, ahora, en disposición de involucrarse en la economía circular serán aquellas que se anticiparán y tendrán las ventajas competitivas de liderar un mercado en expansión.”

Desde la Comisión se afirma que el coronavirus ha hecho aún más urgente la necesidad de que nuestras economías sean circulares. ¿Por qué?
Nos enfrentamos a una crisis sanitaria devastadora que está generando una crisis económica. Y esto ocurre en un contexto de aceleración de las otras dos crisis que ya tenemos: la climática y la ambiental. La sanitaria ha puesto de relieve las limitaciones del modelo económico actual. La vulnerabilidad debido a las disrupciones en las cadenas de suministro que ha provocado la pandemia se traducirá, muy probablemente, en más escrutinio del proceso y más esfuerzo por diversificarlo. La transición hacia una economía circular es una apuesta segura cuando se trata de romper con dependencias externas y sacar el máximo provecho de nuestros recursos naturales, mientras impulsamos la competitividad de nuestras empresas y creamos puestos de trabajo sostenibles. La circularidad también es clave para lograr los objetivos climáticos, ya que la mitad de los gases de efecto invernadero provienen de la extracción de recursos y de su procesamiento. Conseguir mantener los recursos en la economía durante más tiempo tiene un gran potencial a la hora de mitigar estas emisiones.

“La transición hacia una economía circular es una apuesta segura cuando se trata de romper con dependencias externas y sacar el máximo provecho de nuestros recursos naturales, mientras impulsamos la competitividad de nuestras empresas y creamos puestos de trabajo sostenibles.”

¿Cómo podemos conseguir que la economía circular sea compatible con las necesidades de recuperación económica?
Los beneficios superarán, de largo, los costes para las empresas, gracias al ahorro y las nuevas oportunidades de negocio. Convertir los modelos de negocio en circulares, o desarrollar nuevos modelos de producción más eficientes, son dos vías potentes de innovación. Por ejemplo, extender los principios del diseño ecológico y sostenible a todos los productos del mercado y resolver cuestiones de la caducidad del producto en la fase de diseño acaba aumentando los beneficios, porque otorga un valor económico adicional gracias a la reutilización de materiales. Las empresas que están, ahora, en disposición de involucrarse en la economía circular serán aquellas que se anticiparán y tendrán las ventajas competitivas de liderar un mercado en expansión.
La naturaleza, sin precedentes, de esta crisis sanitaria y sus efectos severos en la economía demuestran, claramente, la necesidad de construir resiliencia y una red de seguridad para futuras crisis. La transición hacia economías circulares, donde los recursos se mantienen dentro de la economía durante más tiempo y se minimizan los residuos, es clave para lograr ser más resilientes. Además de asegurar una transición sostenible, la economía circular también responde a las necesidades de los negocios de tener una mayor estabilidad en las cadenas logísticas, asegura el acceso a materias primas y protege en contra de las consecuencias del cambio climático.

“La circularidad también es clave para lograr los objetivos climáticos, ya que la mitad de los gases de efecto invernadero provienen de la extracción de recursos y de su procesamiento.”

¿Cómo podemos asegurarnos de que las oportunidades laborales que surgen de la economía circular y la transición verde serán suficientes para compensar las pérdidas en puestos de trabajo y favorecer el crecimiento de la economía?
En un momento en que la pandemia ha elevado el paro y la inestabilidad económica, necesitamos fijar las condiciones necesarias para lograr una recuperación verde y ser capaces de crear empleo y crecimiento. A pesar de que hay un gran potencial económico al intentar conseguir una mejor gestión de residuos y reciclaje, hay todavía una mayor recompensa si se invierte en una escala más alta de la «jerarquía» de la circularidad. Por ejemplo, reparar y reutilizar productos como la ropa, muebles o aparatos electrónicos es una tarea muy efectiva a la hora de mantener el valor de nuestros recursos actuales más tiempo en la economía y crear puestos de trabajo. Al extraer más valor y funcionalidad a los productos y materiales de los que ya disponemos, la economía circular crea puestos de trabajo locales para personas con calificaciones como ingeniería, o personas con experiencia técnica en el reciclaje, diseño urbano, etc.

“Al extraer más valor y funcionalidad a los productos y materiales de los que ya disponemos, la economía circular crea puestos de trabajo locales para personas con calificaciones.”

¿Hay algo que se pueda empezar a hacer ya en un contexto de pandemia desde la perspectiva de la economía circular para empezar a dirigir estos retos?
Las empresas pueden empezar a ser más circulares de muchas maneras. El cambio hacia una mayor circularidad se puede enfocar desde diferentes ángulos, en función del tipo de negocio, de la industria, de la posición en la cadena de valor… En general, los negocios pueden implementar la circularidad introduciendo medidas que aumenten la eficiencia de los recursos, por ejemplo, formando parte de un esquema de simbiosis industrial. Las inversiones se pueden redirigir a la logística inversa o los bucles de realimentación, en particular, para la reutilización, la renovación y la remanufactura, o en tecnologías que optimizan el uso de activos, como las plataformas colaborativas que se basan en el servicio y no en la propiedad. Además, los productos se pueden optimizar en términos de duración, reparación, reutilización, actualización y reciclaje. Hay maneras de hacerlo, como, por ejemplo, gracias a los esquemas de huella ambiental o la Organización de Estudios de la Huella Ambiental, que ayudan a hacer más ecológicas las cadenas de suministro de las empresas. También hay que reforzar la gestión de los residuos y su separación.

¿Qué impacto tiene la economía circular a la hora de acercarnos a los objetivos de reducción de emisiones y la neutralidad climática en 2050?
Como se enunció en el Pacto Verde Europeo, la Comisión ha adoptado una propuesta de ley climática para conseguir que el continente sea neutro en emisiones en 2050. Conseguir la neutralidad climática significa que todos los sectores deben reducir sus emisiones de CO2. Aquí es donde entra en juego la economía circular: su potencial en la reducción de CO2 es inmenso.
Se puede acelerar la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030 con una transición hacia la economía circular que claramente los vincule con los objetivos de consumo y producción. Es una solución integral para trabajar y conseguir muchos de los otros objetivos, como los energéticos, de crecimiento económico, de sostenibilidad en las ciudades, de acción climática o, incluso, de la vida en los océanos y en la tierra.

Uno de los reproches comunes es que el plan de economía circular de la Comisión Europea tiene pocas propuestas concretas, que es demasiado amplio y abstracto. ¿Qué responde ante esta crítica?
El plan de economía circular funciona como una hoja de ruta para implementar la economía circular en Europa. Anuncia propuestas legislativas, revisa legislación existente y concreta estrategias que se centran en cadenas de valor de productos específicos, entre otras cosas. Por eso está diseñado con un enfoque abierto. Da un amplio marco legislativo para la circularidad, donde las medidas concretas se construyen a través de consultas con expertos y actores implicados. Su propósito es fijar o construir el camino para que se desarrollen y adopten iniciativas muy concretas en la UE, es decir, convertir la idea de la circularidad en una realidad.

De acuerdo con los datos de la Comisión Europea, Europa rechaza unos 600 millones de toneladas de material que podría ser reciclado cada año. Prevé fijar un objetivo común de reciclaje para las municipalidades, pero no para el sector industrial. ¿Por qué un objetivo como este no es aplicable a la industria? ¿Cómo tiene previsto la Comisión Europea gestionar los residuos del sector industrial?
Es cierto, en 2018, los 27 países de la UE generaron unos 600 millones de toneladas de residuos industriales, incluidos los residuos no minerales producidos por la minería y las canteras, la fabricación, la energía, la gestión de residuos y de agua, la construcción y otros sectores. No hay estadísticas específicas, pero si analizamos las cifras de generación de residuos en comparación con las de reciclaje, podemos ver cómo la UE ha reciclado 818 toneladas (es decir, un 35%) del total de 2.317 toneladas de residuos generados. Según la directiva sobre residuos, la Comisión Europea debe considerar fijar objetivos de reciclaje y reutilización de residuos que provienen del sector de la construcción y la demolición, pero también el textil, el comercial y otros residuos industriales no peligrosos. Todo ello, a finales de 2024. La Comisión lo examinará para intentar entender mejor cómo se generan y se reciclan los residuos industriales y determinar las opciones de mejora en reciclaje y reutilización para poder fijar estos objetivos.
Para gestionar los residuos industriales, hemos identificado siete sectores prioritarios con un alto potencial de circularidad y los enfocamos de manera sistemática. El objetivo es desarrollar y aplicar principios sostenibles específicos para cada sector, para cambiar la manera que tenemos de producir, utilizar y reciclar tejidos, edificios, baterías, dispositivos electrónicos, comida, plásticos y empaque. Fijar estos principios de sostenibilidad es parte de la Iniciativa de Productos Sostenibles, que se centra en la necesidad de mejorar la duración de los productos, su reutilización, actualización y reparabilidad. También presta atención a la presencia de químicos peligrosos en productos y en los productos reciclados. En el núcleo de esta iniciativa está la voluntad de ampliar la Directiva Ecodesign más allá de los productos relacionados con la energía, focalizándonos en sectores de alta prioridad, como los mencionados anteriormente. En último término, el objetivo es incluir todos los productos del mercado.

En su discurso en la conferencia sobre Economía Circular, afirmaba que la Iniciativa de Productos Sostenibles implicaría que los productos sostenibles serían la norma en Europa a finales del año que viene. ¿Cómo lo conseguirá?
Ciertamente, nuestro objetivo es hacer que los productos sostenibles sean la norma en Europa gracias a esta directiva. Como he recalcado antes, esta iniciativa, y otros instrumentos adecuados, permitirán que la Comisión establezca principios sostenibles aplicables a todos los productos del mercado europeo, lo que incluye también las importaciones. Hasta un 80% del impacto ambiental de los productos se determina en su fase de diseño. Con las nuevas normas se podrá tratar el problema de la duración de los productos, su reutilización, actualización y reparabilidad. Además, la directiva también restringirá los productos de un solo uso y luchará contra la obsolescencia prematura. También se propondrá la destrucción de bienes duraderos que no se han vendido. Y buscamos, además, desarrollar el potencial de digitalización de la información sobre los productos, como los pasaportes digitales, etiquetas o marcas de agua.

“Hasta un 80% del impacto ambiental de los productos se determina en su fase de diseño. Con las nuevas normas se podrá tratar el problema de la duración de los productos, su reutilización, actualización y reparabilidad.”

La economía circular no sólo afecta al sector industrial, sino también a la vida cotidiana de la gente. ¿La Comisión Europea puede llegar a tener un impacto en decisiones personales, como la ropa que compramos, el uso que hacemos del agua o cómo construimos nuestras casas?
Ciertamente es importante que cada uno tenga la oportunidad de participar en la economía circular a través de las decisiones que toma con sus hábitos de consumo. La economía circular pondrá a disposición de todos los ciudadanos productos de alta calidad, funcionales y seguros, que son eficientes y económicos, duran más y están diseñados para ser reutilizados, reparados y reciclados, y no sólo para ser usados una vez. La Iniciativa de Productos Sostenibles busca convertirlos en la norma, no la excepción. Por ello, las acciones del plan buscan apoyar a los ciudadanos para adoptar estilos de vida sostenibles: para que puedan tener información segura sobre la sostenibilidad de los productos, mejor protección en contra de prácticas comerciales injustas como el greenwashing, o la obsolescencia. De esta manera se les empoderará para tomar decisiones sostenibles.

 

Enviar Comentario