Revista de Análisis Plural

La gran división del trabajo en equipo impulsada por la COVID-19

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La pandemia del coronavirus es, quizás, la mayor amenaza para la conexión de equipos que jamás hayamos visto, ya que compañeros de trabajo que hasta ese momento compartían despacho se han visto obligados a dispersarse. Para capturar los efectos en tiempo real de esta amenaza, en junio de 2020 lanzamos una encuesta que respondieron más de 500 profesionales de todo el mundo. Y los resultados nos sorprendieron.

Michael Lee. Profesor asistente de Comportamiento organizacional de INSEAD.

Koen Veltman. Fundador de OrganizationBuilders.


Si bien el 45% de los encuestados dijo que el grado de conexión con su equipo había disminuido desde la COVID-19, casi un tercio (31%) dijo que había mejorado. Solo 1 de cada 5 informó de que no percibió cambios en ese sentido. La pandemia había creado una división. Analizando la cuestión más a fondo, identificamos tres palancas clave que explicarían en gran medida por qué la cohesión de un equipo crece o no a raíz de la pandemia.

1. Aprovechar el poder comunicativo de las nuevas tecnologías
Si bien la comunicación mediada por la tecnología es menos rica en información que la comunicación cara a cara, los equipos que lograron una mayor conexión aprovecharon todo el potencial de las TIC.
Los equipos con divisiones geográficas existentes encontraron que el trabajo en remoto puso a todos en el mismo nivel y aumentó tanto el intercambio de información como la conectividad. Los equipos prósperos aprovecharon las múltiples vías de comunicación que permiten las plataformas tecnológicas como Slack y Zoom.

2. Diseñar nuevos rituales de interacción para el formato virtual
El teletrabajo suprime casi por completo las interacciones informales (por ejemplo, las charlas en la pausa del café). Pero los equipos que más se unieron crearon nuevos rituales y prácticas para compensar esta pérdida. Cambiaron la cadencia de sus reuniones semanales (más largas) por reuniones más cortas varias veces a la semana, o incluso por breves reuniones diarias. Además, trabajaron conscientemente a tiempo para socializar y fortalecer vínculos.

3. Asir la oportunidad de mostrar compasión y cariño
El cambio hacia el trabajo virtual ha puesto en evidencia como nunca antes nuestra humanidad y vulnerabilidad compartidas. Los miembros de equipos más conectados se acercaron para ayudarse unos a otros, lo que fomentó vínculos más profundos en el equipo. Esto ocurrió, en gran parte, sobre una base preexistente de confianza y recursos relacionales.

Nuestra encuesta sugiere que el cambio hacia el trabajo virtual y los factores estresantes colectivos a los que todos estamos sujetos no significan automáticamente que se vaya a producir un desastre relacional en los equipos. Tenemos algunos ejemplos a los que aferrarnos para evitar esta falta de relación: aprovechar el poder de las nuevas tecnologías, diseñar nuevos rituales de interacción y aprovechar la pandemia como una oportunidad para mostrar compasión y cuidado.

 

 

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