Revista de Análisis Plural

El impacto de los ODS ante los conflictos bélicos. Érase una vez una guerra

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En marzo de 2022, las tropas rusas invadieron Ucrania desencadenando un conflicto armado en el país con importantes consecuencias sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y para la sostenibilidad del planeta y nuestro futuro. En este artículo, los analizaremos.

SILVIA URARTE GÓMEZ. Profesora de la UOC. Consultora en Gestión de Personas, Responsabilidad Social, Sostenibilidad y ODS.


Tras veinte años difundiendo el concepto de sostenibilidad y ayudando a las empresas a gestionarla, me enfrento al reto de hacer visible el gran atentado que genera un conflicto bélico para la sostenibilidad de nuestro planeta y el futuro de la humanidad. Y es que, en los conflictos bélicos, se ven afectados los cinco marcos en los que trabajan los Objetivos de Desarrollo Sostenible: la población, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas.

En los conflictos bélicos se ven afectados los cinco marcos en los que trabajan los Objetivos de Desarrollo Sostenible: la población, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas

Al actual marco bélico mundial al que se ha incorporado recientemente el conflicto en Ucrania (ver mapa adjunto), incorporémosle ahora la crisis pandémica, la inflación y el alza de costes y tendremos la tormenta perfecta para trabajar el cumplimiento de los ODS.
Pero vayamos por partes. Empecemos por el principio.

GÉNESIS DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE
A raíz de la Cumbre Mundial, los Estados miembros de la Naciones Unidas adoptaron por unanimidad la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible el 25 de septiembre de 2015, que contiene un total de 17 objetivos de desarrollo sostenible globales y 169 objetivos más específicos que concretarían cada uno de los 17 ODS principales.
Los Estados son los principales responsables de trabajar por el desempeño de la Agenda 2030, con planes específicos, y son interpelados a trabajar para avanzar en su logro, además de establecer políticas coherentes encaminadas a ese objetivo. Ahora bien, la Agenda 2030 intenta ampliar el alcance a otros grupos de interés básicos, como son las empresas y las organizaciones, para que el sector privado también se involucre en el proceso.

LOS ODS, LA DESCENTRALIZACIÓN Y LAS HERRAMIENTAS PARA SU IMPLEMENTACIÓN Y CONTROL
Cada país debe establecer en qué objetivos tiene que trabajar más y en cuales ya tiene un nivel más elevado de éxito, proponerse objetivos y metas, y fijar un sistema de indicadores para poder ir evaluando cómo avanza en su logro. En general, dependiendo del país y de cómo esté organizado, tendrá que proponer adjudicar estos objetivos al nivel organizativo que le permita ser más eficaz y eficiente para implementarlos y seguirlos, descentralizando la organización en la medida en que se pueda.

LOS ODS Y EL SECTOR PRIVADO, LA IMPORTANCIA DE LAS EMPRESAS
Para que los ODS puedan implementarse de manera efectiva, el sector privado es imprescindible. Cada objetivo, en cierto modo, ofrece a las organizaciones y empresas un nuevo marco de trabajo con el que pueden trabajar para que sus estrategias empresariales, y también de responsabilidad social, se alineen y se sumen.
Las memorias de RSC de las empresas han ido incorporando los ODS y los han ido trabajando vinculados a sus estrategias más amplias dentro de la organización.

CONTEXTO ODS
Los ODS abordan temáticas muy amplias, desde el hambre, la paz, la salud, las desigualdades, la prosperidad económica, la protección del planeta, la lucha contra el cambio climático (o la generación de la justicia climática), la inclusión, la educación, el consumo y la producción sostenibles, los pactos mundiales para mejorar la gobernanza, la pobreza, las ciudades y los territorios, y la energía.
No todos los ODS tienen el mismo peso en todos los contextos. En un clima de paz y bonanza económica, con bajas tasas de paro, educación universal, etc., los ODS relacionados con el medio ambiente o la sostenibilidad, así como con la reducción de las desigualdades, adquirieron mayor relevancia en las agendas de todos los organismos.
Aunque esta mentalidad está cambiando y ya no se ve de la misma forma que años atrás, casi todo el mundo todavía considera estos objetivos menos prioritarios que el fin de la pobreza, la educación o el trabajo decente, por citar algunos. Esta mentalidad hace que, ante un contexto de guerra, los ODS considerados prioritarios tomen mayor relevancia. ¿Quién piensa en la vida submarina o en los derechos de las personas transgénero cuando hay gente que se está refugiando en un bombardeo?

Ante un contexto de guerra, los ODS considerados prioritarios toman mayor relevancia. ¿Quién piensa en la vida submarina o en los derechos de las personas transgénero cuando hay gente que se está refugiando en un bombardeo?

LA GUERRA EN UCRANIA: MENOS HUMANIDAD Y MÁS DESIGUALDAD
En relación con el ODS 1, esta guerra tiene y tendrá efectos en el control de la pobreza. Se estima que el 90% de la población de Ucrania podrá enfrentarse a la pobreza si el conflicto continúa. Se perderán cuando menos dieciocho años de logros socioeconómicos, generando un retroceso para los dos países, el mundo y, por supuesto, en deterioro al cumplimiento de los ODS y otros acuerdos internacionales. La ministra de economía de Ucrania calcula que han tenido pérdidas por encima de los 500.000 millones de dólares.
El conflicto ha generado detrimento de los derechos laborales. Ucrania ha emitido una nueva ley laboral que permite la suspensión de salarios, despidos sin liquidación y aumento de horas laborales. Para el caso de Rusia, la guerra ha causado elevados costos por el éxodo de empresas multinacionales como consecuencia de las dificultades logísticas de aprovisionamiento y de los riesgos reputacionales que puedan sufrir. Importantes marcas textiles y de tecnología han cerrado sus establecimientos allí. La salida de las multinacionales representa la pérdida de más de un millón de puestos de trabajo.
En referencia al hambre y producción de alimentos, propio del desafío del ODS 2, se vislumbra una hambruna colateral, es decir, la situación bélica tiene un impacto en otras regiones del mundo. De acuerdo al análisis del PMA (programa mundial de alimentos de la ONU), el alza en los precios mundiales de los alimentos ha alcanzado un máximo histórico en febrero de este año y la dificultad en el acceso a los mismos no se hace esperar. El hambre que vive Ucrania alcanza cifras alarmantes a pesar de las ayudas humanitarias; actualmente la ONU proporciona ayuda alimentaria a un millón de personas afectadas por el conflicto en diferentes zonas del país.
Rusia y Ucrania representan más de la mitad del suministro global de aceite de girasol y alrededor del 30% de trigo mundial. Esto, sumado a que Ucrania es el primer proveedor de maíz y el mayor proveedor de trigo al PMA, tiene implicaciones en las acciones mundiales por la erradicación del hambre y la producción sostenible de alimentos. El maíz ha empezado a escasear, lo que se une al aumento de precios en productos como la carne y el pan.

Rusia y Ucrania representan más de la mitad del suministro global de aceite de girasol y alrededor del 30% de trigo mundial. Esto, sumado a que Ucrania es el primer proveedor de maíz y el mayor proveedor de trigo al PMA, tiene implicaciones en las acciones mundiales por la erradicación del hambre y la producción sostenible de alimentos

En el ODS 3, el sufrimiento humano que genera el conflicto tiene impacto en la calidad de vida y el bienestar de las personas. Si conectamos este asunto con las estadísticas de salud mental de la población mundial, entregadas por la OMS, los efectos no son nada alentadores. Sumémosle ahora los daños físicos y la salud financiera que, por supuesto, están absolutamente alineados con las demás dimensiones del ser humano como un organismo biosociopsicosocial.
Frente al ODS 9, en aspectos de industria, innovación e infraestructura, se estima que los daños causados por los ataques armados a la infraestructura de Ucrania sobrepasan los 83.000 millones de euros, según cálculos de la Escuela Económica de Kiev. Alrededor de 21.711 millones de esta cifra recaen en centros educativos, edificios de atención sanitaria y fábricas, lo que tiene una grave implicación en la estabilidad laboral y atención básica en salud. Por supuesto, desencadena afectaciones en materia de salud y educación de calidad (ODS 4).
Frente a la crisis humanitaria con impacto en el ODS 8, se estima que más de 2,3 millones de personas han huido de Ucrania, siendo la crisis de refugiados de más rápido crecimiento desde la Segunda Guerra Mundial.
Ante el ODS 7, el primer resultado aplicó a la crisis energética. Al ser Rusia el tercer productor de gas, el conflicto impactó en los precios del petróleo y el gas. Y todo ello, sumado a los derechos de emisión de dióxido de carbono, tiene consecuencias para Europa, que no puede permitirse cortar el suministro por la deficiente oferta de estos combustibles.

Cada día que pasa, las empresas rusas están más aisladas. Y debido a las grandes sanciones impuestas por los EE. UU. y la UE, cada vez les resulta más complicado ser sostenibles y cumplir con los ODS, lo que es un gran perjuicio para el resto de la sociedad

Los impactos ambientales que involucran los ODS 6, 13, 14, 15 tampoco se hacen esperar. La contaminación de agua, aire y suelo por explosiones y bombardeos que incluyen la destrucción de depósitos de combustible, oleoductos e infraestructura energética generan emisiones atmosféricas de material particulado, humo con compuestos tóxicos, metales pesados y residuos por escombros. La guerra también ha tenido serias implicaciones sobre los recursos naturales, afectando la disponibilidad de agua y el saneamiento básico. La reserva marina se ha visto dañada por el hundimiento de barcos y bombardeos en las inmediaciones de la reserva de biosfera del Mar Negro, aunque ahora no hay mucha información al respecto al no estar documentada.
El mundo está atento a otras implicaciones como la maximización del conflicto, el uso de armas biológicas y los impactos ambientales que pongan en vilo la seguridad y el bienestar internacional. Esperemos que no trascienda.
Asimismo, esta guerra, al igual que tantas otras, atenta directamente contra el ODS 5. Las noticias de violaciones a mujeres y niños y la aparición de las mafias o grupos organizados que se aprovechan de la desesperación de los más vulnerables que quieren cruzar la frontera demuestran que una parte de la sociedad no está enfocada hacia el desempeño de los ODS y la mejora del mundo.

UN ALTO COSTE EMPRESARIAL
Los ODS son una guía, un mapa que permite a las organizaciones identificar si su impacto social, económico y medioambiental aporta valor a la sociedad y, en consecuencia, fortalecer su reputación y sus relaciones con los distintos grupos de interés. En Rusia, está claro que, en este sentido, a cada día que pasa, las empresas están más aisladas. Y debido a las grandes sanciones impuestas por los EE. UU. y la UE, cada vez les resulta más complicado ser sostenibles y cumplir con los ODS, lo que es un gran perjuicio para el resto de la sociedad.

El hecho de que todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible estén afectados negativamente si hay un conflicto bélico nos demuestra que TODOS ellos son importantes y que podrían ser buenos indicadores por un futuro más próspero y justo

En Ucrania, por su parte, la gran mayoría de industrias han suspendido su actividad y no pueden hacer frente al desempeño de los ODS. Y en las ciudades donde todavía hay tejido empresarial, este ha de hacer grandes esfuerzos para que la economía del país no colapse por completo, y esto significa que, ahora más que nunca, han de ser más sostenibles y eficientes. En cuanto al resto de países del mundo, la guerra ya afecta negativamente: hace variar las producciones y demandas de productos, aumenta los precios de combustibles y materias primas, así como ocasiona falta de mercancías temporales, lo que provoca grandes tensiones en las cadenas de suministro, tanto a los países que trabajan directamente con los dos países implicados como, de forma indirecta, a los demás países del mundo. Lo que está claro es que, contra más se alarga este conflicto, más difícil será llegar a cumplir las ODS para el 2030. Ninguna guerra tiene nada de positivo en general, y menos si hablamos de aspectos relacionados con los derechos humanos, el medio ambiente y la salud, entre otros.

El hecho de que todos los ODS estén afectados negativamente si hay un conflicto bélico nos demuestra que TODOS ellos son importantes y que podrían ser buenos indicadores por un futuro más próspero y justo.

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