Revista de Análisis Plural

Entrevista a Stella Kyriakides. Comisaria europea de Salud y Seguridad Alimentaria

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Pocas veces se recordará tanto el nombre de la persona que ocupaba la cartera de Sanidad en la Comisión Europea como el período que le ha tocado desempeñar a Stella Kyriakides (Chipre, 1956). Psicóloga de profesión, especializada en desajustes psicológicos de niños y adolescentes, ha sido una de las caras más visibles del Ejecutivo comunitario durante la pandemia del coronavirus. Lo que normalmente habría sido un mandato plácido, que se podría haber centrado en desarrollar políticas como la estrategia europea contra el cáncer, ha acabado por poner de relieve la falta de competencias de la Unión Europea en Sanidad, unas competencias a las que, sin embargo, no ambiciona aspirar. Cree que la lucha contra los desafíos como la pandemia debe llevarse a cabo desde una mayor coordinación, sin necesidad de invadir responsabilidades de los gobiernos nacionales.

Texto: Júlia Manresa   Fotos: Comisión Europea


“No nos podemos permitir tener una situación en la que relajar medidas durante el período de Navidad provoque un repunte en el año nuevo”

¿Cómo imagina las fiestas de Navidad en los hogares europeos?
Todos quisiéramos poder pasar unas fiestas tan normales como sea posible, poder viajar y celebrar con amigos y familia, sobre todo después de este año tan difícil. Sin embargo, este año es inevitable: la Navidad debe ser diferente. Como lo ha sido todo este 2020. Incluso si las medidas se relajan, es vital recalcar que nuestra disciplina y cumplimiento de las medidas de Salud Pública se mantienen cruciales y deben continuar. Por eso, desde la Comisión Europea, hemos presentado una guía para que los Estados miembros puedan facilitarlo de la manera más segura posible. Está claro que no nos podemos permitir tener una situación en la que relajar medidas durante el período de Navidad provoque un repunte en el año nuevo. Sería catastrófico para nuestros sistemas sanitarios. Cualquier decisión debe tener en cuenta estas consideraciones.

Dado que la vacunación masiva contra el COVID-19 todavía tardará unos meses en hacerse efectiva en muchos países, ¿hay alguna alternativa a otra ronda de confinamientos en Europa para detener nuevas olas del coronavirus?
La salud de nuestros ciudadanos europeos debería ser siempre nuestra principal prioridad. La situación en la UE sigue siendo muy frágil. El elemento común es que el virus está en todas partes y que circula de manera peligrosa en nuestras comunidades. Pero estamos empezando a ver los resultados de unas medidas que se han tomado de manera necesaria. El número de nuevas infecciones está disminuyendo en muchos países y los hospitales están bajo menos presión. Esto, por supuesto, es alentador. No hay duda de que los confinamientos son duros. Son muy difíciles para nuestros ciudadanos, para nuestras economías y sociedades. Pero han demostrado que son medidas efectivas para evitar que la situación se nos escape de las manos y para poder salvar vidas, que es nuestra prioridad.

“Es cierto que la cooperación a nivel europeo se ha puesto a prueba de manera severa durante el principio de esta crisis. Pero hoy no estamos donde estábamos a principios de 2020. Estamos trabajando más estrechamente que nunca con los Estados miembros y vemos una coordinación sin precedentes”

La segunda ola de la pandemia de coronavirus ha sido peor que la primera. ¿Qué habría podido hacer mejor la Unión Europea para evitarlo?
Antes del verano enviamos un mensaje claro: necesitábamos evitar lo ocurrido. Resaltamos, entonces, cuando hacíamos llamadas a aumentar la capacidad de hacer test y el seguimiento de los contagios, que era necesario asegurar que había suficientes existencias de medicinas y equipamiento disponible, y también que se preparara la campaña de vacunación de la gripe de cara a este invierno… Todo esto son avisos que se mantienen válidos hoy. Sabíamos que las consecuencias de un levantamiento gradual de las restricciones y un incremento de los viajes durante las vacaciones de verano podría provocar lo que provocó, y pedimos a los Estados miembros de la Unión Europea que estuvieran preparados.
Lo importante es aprender las lecciones de todas estas experiencias. La cuestión más urgente ahora mismo es asegurar que continúa el progreso en los estados, aunque sea lento, que planifiquemos de manera prudente el próximo periodo de vacaciones para evitar nuevos rebrotes y adelantarnos en los planes de vacunación para poder cumplir con los ciudadanos y proporcionarles una vacuna segura y efectiva lo antes posible.

  “Hemos aprendido que no podemos avanzar sin coordinación ni solidaridad cuando se trata de gestionar amenazas sanitarias que traspasan fronteras. Hemos aprendido que necesitamos más Europa en el área de la Salud.”

¿Estaría de acuerdo en que el principal problema de Europa durante la pandemia ha sido la falta de coordinación entre los Estados miembros?
Es cierto que la cooperación a nivel europeo se ha puesto a prueba de manera severa durante el principio de esta crisis. Pero hoy no estamos donde estábamos a principios del 2020. Estamos trabajando más estrechamente que nunca con los Estados miembros y vemos una coordinación sin precedentes, ya sea en cuanto a los viajes, el transporte de bienes, a las licitaciones conjuntas para conseguir equipamiento y medicinas, o la emblemática tarea de conseguir vacunas para todos, por supuesto. En los últimos meses, en este ámbito, la UE ha conseguido un apoyo de todos los estados sin precedentes a pesar de no tener competencias en el área. De hecho, son ahora los gobiernos de la Unión, los que nos están pidiendo que miremos más allá de nuestras competencias y hagamos más. Como ya he venido diciendo desde hace tiempo, necesitamos más Europa en el área de la Salud Pública.
A estas alturas, debería haber quedado claro para todos que no se puede luchar contra el virus desde el aislamiento nacional. Mirar hacia dentro no resuelve el problema. Los virus anulan las fronteras. Lo que hemos conseguido (y esto es clave, incluso diría que cambia las reglas del juego) es entender que juntos somos más fuertes y que sólo juntos vamos a ganar esta lucha.

¿Ha aprendido alguna lección la UE de la primera y la segunda ola? ¿Qué otras le quedan por aprender?
Definitivamente hemos aprendido. Hemos aprendido que no podemos avanzar sin coordinación ni solidaridad cuando se trata de gestionar amenazas sanitarias que traspasan fronteras. Hemos aprendido que necesitamos más Europa en el área de la Salud. La pandemia nos ha empujado a mejorar nuestra preparación y nuestra capacidad de respuesta. También ha empujado a nuestros ciudadanos a pedir más Europa de la Salud. Esto es lo que nosotros queremos asegurar. Lo que también hemos aprendido de esta experiencia tan difícil es que, con los retos, incluso con los más difíciles, vienen oportunidades. Como siempre ha hecho en el pasado, Europa aprenderá de las lecciones de esta crisis y saldrá más fuerte. Es por todos estos motivos por lo que hemos impulsado los primeros bloques para la construcción de una Unión Europea de la Salud. Se trata de prepararnos para afrontar amenazas sanitarias conjuntamente como una Unión. Se trata, también, de fortalecer los sistemas sanitarios europeos para que puedan proporcionar mejores servicios sanitarios para los ciudadanos europeos en su día a día. Esto es lo que esta crisis nos ha demostrado y es lo que queremos ofrecer a nuestros ciudadanos en los próximos meses y años.

“A través de Next Generation EU, el plan de recuperación y el presupuesto europeo, 1,8 billones de euros estarán disponibles para ayudar a reconstruir una Europa post COVID-19, para proteger a los ciudadanos del riesgo de paro y la pérdida de ingresos.”

El Doctor Piot, asesor de la Comisión Europea, afirmó que una tercera ola podría volver a impactar sobre Europa si no se actúa a tiempo. ¿Cuál diría que ha sido el principal obstáculo a la hora de prevenir que la situación se deteriorara: la fatiga de los ciudadanos o las preocupaciones de los gobiernos sobre las consecuencias económicas de la pandemia?
Nuestra prioridad, desde el inicio de la pandemia, ha sido la de proteger a nuestros ciudadanos y salvar vidas. Para mí, la salud pública siempre ha sido lo primero. La dicotomía entre salud y economía es falsa, porque no podemos tener economías sanas sin ciudadanos sanos. Pero también reconocemos que las difíciles decisiones que se han tomado en el ámbito de la salud pública han tenido asimismo consecuencias económicas muy importantes. Innumerables ciudadanos han perdido su trabajo y las familias se han visto obligadas a cerrar los negocios que habían tardado años en construir. Por ello, hacemos todo lo posible para ayudar a los Estados miembros a proteger sus negocios, salvar puestos de trabajo y reconstruir la economía, incluyendo una asistencia financiera sin precedentes mediante un ambicioso plan de recuperación. A través de Next Generation EU, el plan de recuperación y el presupuesto europeo, 1,8 billones de euros estarán disponibles para ayudar a reconstruir una Europa post COVID-19, para proteger a los ciudadanos del riesgo de paro y la pérdida de ingresos.

La Comisión ha sacado adelante varias iniciativas, bajo sus limitadas capacidades en el ámbito sanitario, como las licitaciones conjuntas, pero también las negociaciones con farmacéuticas para asegurar el acceso a una potencial vacuna. ¿Cómo se asegurará la Comisión Europea de que estas vacunas llegan a todos los estados de la UE por igual?
Todos los Estados miembros tendrán acceso a la vacuna al mismo tiempo y de acuerdo con su población. Esta es una de las principales prioridades de la estrategia europea de vacunas. Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para asegurar que las vacunas se producen tan rápido y con tanta seguridad como sea posible. La campaña de vacunación es la otra cara de la moneda de este proceso y hay que estar preparados. No podemos infravalorar la dimensión del reto y, por eso, trabajamos con los Estados miembros para asegurar que todo el mundo está listo para desplegar la campaña tan pronto como las vacunas estén disponibles, y que todos los gobiernos tienen planes de vacunación nacionales preparados.

“Todos los Estados miembros tendrán acceso a la vacuna al mismo tiempo y de acuerdo con su población. Esta es una de las principales prioridades de la estrategia europea de vacunas.”

¿Hay alguna garantía de que no se producirá una nueva falta de equipamiento o material médico, como mascarillas y ventiladores?
Está claro que las prohibiciones a las exportaciones dentro de la Unión Europea al principio de la pandemia fueron insolidarias. No solo estropearon la necesidad de que circulen los bienes esenciales a través de las fronteras europeas, sino que también perjudicaron la solidaridad y la cooperación, que es crucial para superar crisis como ésta. En un momento en que nos dedicamos a salvar vidas, no es la hora de prohibir exportaciones de medicinas que sirven, justamente, para cumplir esta función. La solidaridad y la cooperación deberían ser siempre principios rectores. Ahora, sin embargo, la situación es muy diferente. Todo el mundo ha entendido que somos más fuertes si trabajamos juntos y, ahora, nos enfocamos en la industria y los mercados como una Unión. De este modo, tenemos más oportunidades de estimular la producción y asegurar el acceso a equipamiento vital para todos. Los estados no sólo están demostrando una solidaridad creciente con sus vecinos, tomando pacientes de otros países, sino que también están cediendo personal sanitario y equipamiento a aquellos que más lo necesitan. Es así como se gestiona una crisis transfronteriza.

Esta pandemia también ha demostrado que la Comisión tiene poco margen de actuación cuando se trata de problemas sanitarios porque faltan competencias. ¿Hay de verdad una voluntad de ir más allá en la creación de una Unión Europea de la Salud, como ha afirmado a lo largo de esta entrevista?
A lo largo de esta pandemia hemos visto una llamada creciente de la ciudadanía y de los propios Estados miembros para tener más Europa en el ámbito sanitario. Hemos visto cuán crucial es la cooperación. Se ha hecho más evidente, aunque, en tiempos de crisis, los ciudadanos y los estados miran hacia la UE en busca de acción y apoyo, y esperan que así lo hagamos. Nuestra estrategia de vacunación europea ya ha demostrado lo que se puede lograr si trabajamos juntos. Es emblemático de una UE que cumple con los ciudadanos y un plan de acción para el futuro. Se trata de superar tabúes sobre las competencias en el ámbito sanitario y centrarnos en obtener resultados en tiempos de crisis.
Una Unión Europea de la Salud más fuerte es la extensión de este enfoque. Ya hemos presentado los primeros bloques de construcción en este sentido para tener agencias europeas más fuertes y una legislación más potente para poder actuar a la hora de apoyar a los gobiernos. También hay otras iniciativas, como la estrategia farmacéutica para Europa, presentada recientemente, o el plan europeo de lucha contra el cáncer que presentaré a principios del año que viene, y que son pilares fundamentales para nuestra futura Unión de la Salud reforzada.

“Todo el mundo ha entendido que somos más fuertes si trabajamos juntos y, ahora, nos enfocamos en la industria y los mercados como una Unión.”

¿De qué maneras la Comisión Europea podría centralizar competencias en el ámbito sanitario para poder actuar más rápidamente en una situación futura que fuera similar a la pandemia del coronavirus?
La situación a la que nos enfrentamos va de personas, no de competencias. Nuestra visión para una Unión Europea de la Salud no busca centralizar competencias sanitarias, al contrario. La cosa no va de los Tratados de la UE ni de competencias, sino de coordinación y solidaridad, principios que han demostrado su valor durante esta crisis. Se trata de fortalecer nuestra propia capacidad de poder ayudar a los estados de la Unión en tiempos de crisis, mientras también proporcionamos una mejor asistencia sanitaria diaria a la ciudadanía.
De una manera más concreta, nos aseguraremos de que podemos anticipar mejor los riesgos sanitarios, de que podemos detectar enfermedades emergentes y responder en tiempo real, en vez de cuando ya es demasiado tarde. Para ello, nos aseguraremos de que nuestras dos agencias europeas que han estado al frente de nuestro trabajo, el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA), tienen la capacidad necesaria para jugar un rol activo cuando los necesitamos. También se creará una nueva Autoridad de Respuesta a las Emergencias Sanitarias a nivel europeo. Mientras hacemos todo esto, continuaremos respetando las responsabilidades de todos los Estados miembros en sus políticas sanitarias, la organización de sus servicios de Salud y de atención médica. No estamos cambiando nada de esto. Debemos recordar que los virus no se fijan en las competencias. Haremos todo lo que podamos para proteger a nuestros ciudadanos, pues esta pandemia claramente más allá de las fronteras.

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