Revista de Análisis Plural

Lo que hay más allá del programa Erasmus

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“¿Cómo podremos construir Europa si los jóvenes no ven en ella un proyecto colectivo y una representación de su propio futuro?”. La pregunta se la hizo primero Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, pero la citó hace unas semanas la actual líder del Ejecutivo comunitario, Ursula Von der Leyen, en su discurso sobre el estado de la Unión. La juventud y su futuro ocupó un espacio prioritario en el conjunto de mensajes que lanzó la mandataria, un guiño necesario a una generación a quien la pandemia también ha robado algunos de sus mejores y más valiosos años: su educación superior. En este ámbito, lo primero que nos viene a la cabeza al pensar en Europa es, inevitablemente, el programa Erasmus, un indiscutible éxito europeo que tiene un impacto incluso político a la hora de forjar el sentimiento de pertenencia a la UE entre las futuras generaciones. Sin embargo, a lo largo del tiempo, este programa ha ido evolucionando y prevé vincularse a un proyecto universitario más amplio en el continente.

Texto: Júlia Manresa Nogueras


La voluntad de Bruselas es demostrar que las instituciones han ido más allá de un simple intercambio de estudiantes entre universidades de los países europeos. El programa se rebautizó como Erasmus + e incluye también etapas previas de la vida educativa, educación para adultos y deportistas e incluso educación vocacional y formaciones menores. Pero en el ámbito de la educación superior hay más. De hecho, Erasmus + se encuadra dentro de lo que la Comisión llama el Espacio Europeo de Educación, una prioridad política del Ejecutivo de Von der Leyen que la comisaria de Educación, Mariya Gabriel, tiene como encargo para convertir en una realidad para 2025. Esa iniciativa, que se lanzó como proyecto político en 2017, prevé profundizar al máximo en la integración europea educativa, fomentando el multilingüismo y la movilidad entre estudiantes y profesores, y, en último término, promover un enfoque europeo en la educación.

[El Espacio Europeo de Educación] prevé profundizar al máximo en la integración europea educativa, fomentando el multilingüismo y la movilidad entre estudiantes y profesores, y, en último término, promover un enfoque europeo en la educación

LAS UNIVERSIDADES EUROPEAS
Una de las iniciativas estrella necesaria para completar este Espacio Europeo de Educación es la Iniciativa de Universidades Europeas. Consiste en una alianza transnacional de instituciones de educación superior de la UE. Se inauguró en 2019 con las 17 primeras alianzas y en 2020 se sumaron 24 universidades más a la iniciativa, que se financia con fondos de Erasmus + y Horizonte 2020. “Con 41 Universidades Europeas, en las que participan 280 instituciones y el respaldo de 287 millones de euros del presupuesto de la UE, el Espacio Europeo de Educación se convierte en una realidad tangible para muchos”, declaró en julio de 2020 el vicepresidente de la Comisión, Margaritis Schinas.

Una de las iniciativas estrella necesaria para completar el Espacio Europeo de Educación es la Iniciativa de Universidades Europeas. Consiste en una alianza transnacional de instituciones de educación superior de la UE. Se inauguró en 2019 con las 17 primeras alianzas y en 2020 se sumaron 24 universidades más

Pero ¿en qué consiste exactamente esta alianza? En la teoría, cada grupo de universidades implica interconectar diversas instituciones de educación superior de diferentes tipos (desde universidades de ciencias aplicadas, universidades técnicas y escuelas de cine y artes multimedia, hasta universidades multidisciplinares que se dedican de manera intensiva a la investigación) que, durante tres años, recibirán hasta 5 millones de euros del programa Erasmus + y hasta 2 millones del Horizonte 2020 para integrar iniciativas, cooperar y crear sinergias. A la práctica significa que estas universidades intercambian de una manera mucho más intensa estudiantes, profesores, recursos e información, gracias a la movilidad, pero también a las nuevas tecnologías. De hecho, la pandemia de coronavirus fue, según un estudio realizado por la misma Comisión, un buen momento para poner a prueba esta iniciativa: se crearon, por ejemplo, campus virtuales comunes, cursos semipresenciales o planes pedagógicos conjuntos entre todas las universidades o instituciones de la alianza. Básicamente, este campus interuniversitario permite que estudiantes, trabajadores e investigadores puedan moverse física o virtualmente y compartir servicios, información o trabajo.

Para crear una alianza es necesario un mínimo de tres instituciones de educación superior de tres Estados miembros distintos, que crearán una estrategia educativa a largo plazo, a poder ser interdisciplinar y con menos restricciones relacionadas con la edad, por ejemplo, de lo que supone un currículum universitario habitual. Así, sin nunca perder de vista el reconocimiento oficial en Europa de la formación cursada, los estudiantes pueden crearse un expediente más flexible. Introduce también las llamadas microcualificaciones, que se conceden tras la finalización de cursos de corta duración.

LAS MICROCUALIFICACIONES
Estas microcualificaciones (asimismo llamadas “microcredenciales”) también son otra de las grandes apuestas de Bruselas para mejorar la educación superior europea. Según el Ejecutivo comunitario, son formatos de aprendizaje superior muy flexibles, abiertos también a personas con un trabajo a tiempo completo, por ejemplo, y muy focalizadas en la adquisición de ciertas competencias o habilidades. Se ofrecen en instituciones dedicadas a la educación y formación vocacional (VET, por sus siglas en inglés). La OCDE traduce esta metodología como el Aprendizaje Basado en el Trabajo y, en el caso de España, se centraliza en la Formación Profesional. Sin embargo, como apunta la OCDE en su informe Más allá de la escuela, en el que analiza estos formatos educativos en varios países, hay otros Estados en los que el Aprendizaje Basado en el Trabajo va más allá de la educación secundaria y tiene una oferta más amplia en el ámbito de la educación superior, con un enfoque más relacionado con el perfeccionamiento o la ampliación de conocimientos y habilidades.

Las microcualificaciones (o microcredenciales) son otra de las grandes apuestas de Bruselas para mejorar la educación superior europea

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